Derecho a la protesta

Es un hecho que durante los últimos meses incrementó el número de protestas en Argentina. En este sentido, desde los principales medios masivos de comunicación del país se intentó instalar el debate en la criminalización – estigmatización de la protesta, o en el blindaje mediático de las mismas.

El conflicto docente fue el que dejó al descubierto la operación de los principales medios nacionales, que actúan como “protectores” del actual gobierno. Más allá de que las movilizaciones, marchas, paros laborales se convirtieron en la forma de expresión de los reclamos, desde amplios y diversos grupos de trabajadores, los medios claramente pusieron sus energías en atacar al colectivo de docentes. El objetivo era claro: desestimar la lucha colectiva por paritarias y que no se instale el debate en torno al recorte presupuestario a la educación pública.

Para los periodistas no es tema central el arrebato a los derechos que están sufriendo los maestros como trabajadores, por el contrario, buscan instalar la idea de que “los docentes deben estar donde tienen que estar, en las aulas”. Al parecer, se desvió el eje de la cuestión hacia justificaciones como “el niño tiene que poder ir a clases, los docentes no están cumpliendo con sus obligaciones” … pero, abordar una lucha colectiva como herramienta en defensa de sus derechos ¿acaso no es un claro ejemplo de enseñanza?

Parece que algunos nos pretenden callados, sumisos y obedeciendo. Pero la pregunta es liberadora, cuestionarnos es empoderarnos.

Unos de los ejes de discusión fueron y son, los métodos de protesta llevados a cabo. No es que esté mal que se corten las calles de todo el país, que se lleven a cabo las Marchas Federales, está mal que la sociedad se entere lo que sucede. Por eso cuando la Escuela Itinerante por la Educación Pública se estaba instalando en las puertas del Congreso Nacional, se reprimió a los docentes. Por eso se le descuenta el sueldo a quienes se adhieren al paro. Porque para “el poder”, no es que no se puede cortar el tránsito por manifestaciones: NO SE PUEDE PROTESTAR. Y la protesta, al igual que la educación, es un derecho.

El derecho a huelga está consagrado en el art. 14 bis de la Constitución Nacional y en los tratados internacionales universales y regionales de Derechos Humanos. Por eso, hay que entender a la huelga como el espacio de debate público de ideas, como el ejercicio de otros derechos como el de la libertad de expresión, de pensamiento, de conciencia, de religión, de reunión y asociación pacífica.

Reivindicar el derecho a protesta significa reivindicar la vida democrática. La protesta es el espacio de crítica de un sector a ciertos manejos, principalmente, gubernamentales, o el modo de expresión de grupos sociales que necesitan ser escuchados. Si la protesta busca ser criminalizada, en realidad se pretende desentender al Estado de una problemática política, para ser llevado al ámbito jurídico. Si la protesta busca ser estigmatizada, se busca la desvalorización de los derechos de la ciudadanía.

A los trabajadores los moviliza la desestabilidad económica y laboral. Los moviliza el aumento del desempleo y la pobreza. Los moviliza la idea de buscar condiciones más humanas en sus ámbitos de trabajo.

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