NOS SIGUEN MATANDO

Llevamos más de 170 días de cuarentena en Argentina, y más de 180 femicidios en lo que va del año, el número de femicidios sigue siendo estremecedor, no hay políticas públicas ni accionar de la justicia que logre frenar la brutal violencia sobre nuestros cuerpos. 

NOS SIGUEN MATANDO A LAS PIBAS: Ludmila de 14 años asistió a una fiesta clandestina y nunca más regresó a su casa. Su familia la buscó y denunció su desaparición a tan solo unas horas de notar su ausencia. Su tío, que era parte de las fuerzas de seguridad logró geolocalizar su teléfono celular en la vivienda donde luego fue hallado su cuerpo. Cristian Adrian Jerez de 19 años es el principal sospechoso del femicidio ocurrido este fin de semana en Moreno, pcia de Buenos aires y fue detenido luego de estar prófugo.

A este brutal femicidio, durante el fin de semana se le agrega el de Yamila Montes en la pcia del Chubut. El femicidio ocurrió el jueves y el principal sospechoso es su ex pareja Luis Gómez, quien se encuentra detenido. Cabe resaltar que Yamila había denunciado en reiteradas ocasiones al agresor y, aun así, su femicida le arrebató la vida.

Dora Hidalgo fue vista por última vez en Mendoza el 31 de agosto, y luego de 5 días, encontraron su cuerpo en un pozo de extracción de agua, el principal sospechoso del femicidio es José Daniel Moreira Leyes, quien trabajaba con Dora.

Aún así, el caso que más resonó en los medios de comunicación ya sea por el morbo o por el unitarismo comunicacional que existe, es el de Ludmila. Los medios de comunicación hegemónicos fueron y son constantemente interpelados por nosotrxs lxs otrxs que visibilizamos otra formas de comunicación, no sexista, ni machista y comunitaria.

Podemos ver cómo todos los intentos de prevención, atención y acompañamiento aún fallan. El Estado más o menos presente no puede evitar que siga habiendo un femicidio cada 30 horas (o menos). Las medidas “urgentes” parecen no alcanzar y las políticas públicas pensadas a corto plazo tampoco. Considero que, entonces, como dice Rita Segato romper la “cofradía masculina” que produce y reproduce la violencia sobre nuestros cuerpos no puede tan solo descansar en el accionar del Estado y la justicia (o injusticia).

Pensar los femicidios como el resultado de una violencia sistémica que arrebata la vida de las mujeres, lesbianas, travestis y trans enmarcada dentro de una lógica clara: colonización de nuestros cuerpos y de nuestros territorios. Lx que se resiste a ser abusadx, lx que se resiste a la norma binaria, lx que se resiste a la heteronorma, lx que se resiste a el ejercicio del poder sobre su vida y su territorio-cuerpo.