Proyecto de ley para una gestión menstrual respetuosa del ambiente y de nuestros cuerpos

Gabriela Estévez, diputada por el frente de TODOS por la provincia de Córdoba, presentó recientemente un proyecto de ley sobre productos de gestión menstrual respetuosos del ambiente. Por esta razón quisimos desde la Ventolera dialogar con ella sobre este proyecto de ley.

Gaby, me gustaría que pudieras explicar brevemente, para les lectores de la ventolera, el proyecto de ley que presentaste titulado “Promoción de productos de gestión menstrual respetuosos del medio ambiente”.

 El proyecto de ley que presentamos busca promover la fabricación, distribución y uso de dispositivos de gestión menstrual respetuosos de nuestros cuerpos y del ambiente.

En el proyecto le pedimos al ministerio de ambiente y al ministerio de las mujeres, géneros y diversidad que identifiquen los productos que estén fabricados con material biodegradable, que sean reutilizables, que no contengan productos químicos contraindicados para la salud de las mujeres, que disminuyan la producción de residuos biopatogénicos y que promueva su producción nacional, la distribución en todo el territorio y la comercialización a precios accesibles.

También proponemos, que estos productos estén identificados con una leyenda en sus envoltorios que diga: “Producto respetuoso del ambiente y de nuestros cuerpos”

 El escrito presenta, cómo afectan la salud de nuestros cuerpos los componentes de los tampones y las toallitas descartables, el impacto ambiental que provoca desde la contaminación y también la tala de árboles que se realiza para su fabricación. Me interesa que puedas compartir esa información con les lectores.

 Pensamos este proyecto para manifestar que vivimos en una sociedad donde el patriarcado y el extractivismo son parte de un mismo problema. La dominación sobre nuestros cuerpos y el avasallamiento sobre los recursos indispensables para la vida humana son cosas que tienen que cambiar. La fabricación y utilización masiva de toallitas y tampones (que se nos presentan como las únicas formas de gestionar la menstruación) tiene un alto impacto ambiental por dos razones fundamentales: Estos productos están hechos de un tipo de pasta celulosa que insume para su fabricación la tala de árboles y está relacionada con el avance sobre los bosques nativos. Además generan anualmente un importante volumen de residuos sólidos urbanos no reciclable. Se calcula que en total se generan 3380 millones de unidades en toallitas y tampones como residuo, equivalente a 132 mil toneladas de residuos sólidos no reciclables ni reutilizables al año.  

Me pareció importante en el proyecto de ley, la propuesta sobre publicidades de elementos de gestión menstrual asociados a estereotipos femeninos, por su violencia simbólica. ¿Que nos podes decir con respecto a este artículo?

Las mujeres y las disidencias estamos todos los días conviviendo con múltiples formas de violencia. Las publicidades de productos de gestión menstrual son un claro ejemplo de esto. Sobre los estereotipos que parecieran más atrasados como el de que la menstruación es un hecho que debe ser ocultado por anti higiénico e impuro, se construye otro -que parece más moderno- que nos enseña a las mujeres a hacer de cuenta que no pasa nada. Nos invita a vivir “esos días” con total plenitud, a tapar el dolor con analgésicos, a desechar la sangre en paños blancos y descartables. En las publicidades siempre se muestran estereotipos de mujeres cis-género que responden al mandato de cuerpos atractivos, productivos, exitosos y siempre disponibles. Reproducen así formas de discriminación y naturalizan la subordinación de las mujeres en la sociedad.

El proceso de lucha, de años, por la Interrupción legal del embarazo en nuestro país, abrió debates. Rompimos silencios, mitos, tabúes, estereotipos patriarcales que los hacemos cuerpos, como bien lo dice el escrito del proyecto de ley que presentaste. Este proyecto avanza en esa línea de lucha, por la libertad y la autonomía de nuestros derechos, y nuestros cuerpos.  ¿Que nos podes decir como militante feminista respecto a eso?

 Soy de la generación de mujeres que las únicas charlas que recibió en la escuela sobre el ciclo menstrual estaban dictadas por los fabricantes de toallitas femeninas. Muchas cosas han pasado en estos pocos años. Lo que llamamos la ola verde es mucho más que la discusión por el derecho a la interrupción del embarazo. Pusimos en primer plano la discusión sobre la soberanía de nuestros cuerpos, la autonomía de las decisiones de las mujeres y las disidencias. Es un camino que ya no tiene vuelta atrás. En ese sentido, este proyecto aporta a la visibilizarían de la menstruación como un ciclo vital y el destierro de ciertos tabúes relacionados con nuestros cuerpos.

 Cuando leí el proyecto, pensaba en la importancia de articular un proyecto como este, con la implementación de la Educación sexual integral. ¿Te parece posible?

Una de las intenciones del proyecto es poner la menstruación en la agenda pública. La educación sexual integral en las escuelas, el programa de salud sexual en los centros de atención primaria a la salud nos parecen los ámbitos más adecuados para llegar al conjunto de la población con esta mirada. Y también para hacer posible la difusión de una forma de vivenciar la menstruación que ponga en el centro la autovaloración de nuestros cuerpos y sus ciclos vitales.

¿Cómo sigue el camino de este proyecto de ley de ahora en adelante?

Este proyecto fue ingresado y esperamos que pueda ser tratado este año en las comisiones de mujeres y diversidad junto a otras iniciativas que van en el mismo sentido de visibilizar el ciclo menstrual desde una perspectiva feminista, diversa y respetuosa del ambiente. Pero también, el camino de nuestros proyectos de ley es que se pongan temas en debate, que sean amplificadores de los temas que le preocupan a nuestres compañeres, que sean un insumo para la discusión, que sirvan para poder pensar una Argentina más feminista, más justa e igualitaria.

Me parece sumamente importante poder avanzar en esta lucha y que tengamos en nuestro país leyes cómo estas, para cuidar nuestros cuerpos y el ambiente. Con la menstruación como hecho político, instalado en la agenda pública, para poder tener menstruaciones más dignas.

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