La ofensiva de lxs dueñxs del país

*Por Santiago Altamirano

Antes que nada, me parece importante aclarar que no pretendo sumarme a la lista de opinadorxs epidemiológicos, ya que mi conocimiento acerca del comportamiento de los virus se basa en lecturas recientes e incipientes, además de lo que recuerdo de las clases del secundario. Pero me parece interesante que no descuidemos el panorama social y  político que se genera en medio de esta coyuntura.

El shock inicial producido por la propagación del Covid-19 a escala planetaria apaciguó la ofensiva de los propietarios y participes de los grandes conglomerados financieros, sectores concentrados de la economía, monopolios productivos o de servicios de la economía argentina frente al  gobierno del Frente de Todxs comandado por el presidente Alberto Fernández.

Ahora, ante la aparente estabilidad de la situación sanitaria en nuestro país (en lo que al Covid-19 refiere) y el consecuente aumento en los apoyos de la clase media a las medidas del ejecutivo nacional encendieron las alarmas de más de un burgués u oligarca. Entienden que el proyecto de Alberto está lejos del chavismo que ellxs mismxs denuncian a través de sus multimedios, pero emplean la clara estrategia de marcar la cancha a un gobierno que cuenta con respaldo en los sectores populares y la participación de  organizaciones del campo popular en diversas carteras ejecutivas e incidencia dentro del bloque legislativo que responde al oficialismo.

Estos actores que habitualmente prefieren el anonimato y  el resguardo frente a la opinión pública se ven nuevamente con la tarea de comandar la ofensiva ante la incapacidad de lxs representantes políticos que tienen el mandato de defender sus intereses de clase, principalmente quienes forman parte de la Alianza Cambiemos (Carrio, Macri, Peña, Negri, Vidal, etc)

El espacio político insignia del gorilismo nacional continúa, para beneficio del pueblo argentino, en la interna feroz que comenzó cuando aún conducían los destinos de la patria por el camino del saqueo, el desmantelamiento del Estado y el servilismo internacional. Esa disputa se profundizó marcando dos claras corrientes, que podemos llamar “gestores”, por un lado,  “puristas”, por el otro.

Los primeros son quienes gobiernan algún territorio y dan importancia a una posible crisis sanitaria,  que podría afectar seriamente su imagen si no es abordada de manera coherente. Ese grupo está integrado por personajes como Larreta (CABA), Jorge Macri (Vicente López), Julio Garro (La Plata), por nombrar algunos. Lxs segundxs son comandadxs por la actual presidenta del PRO Patricia Bullrich  por el ex jefe de gabinete Marcos Peña que volvió de su retiro para defender los intereses de su familia (supermercados La Anónima). Ese sector entiende que un escenario sin confrontación,  con un manejo al menos aceptable de la situación del covid-19 aleja a las “clases medias” de su espacio político a la vez que las acerca a la figura del actual presidente.

Con ese escenario a empresarios como Paolo Rocca (Techint), Pérez Companc, Marcos Galperín (MercadoLibre), Eduardo Eunekián (ex – Cablevisión, actual Aerolíneas Argentinas 2000), Alfredo Coto (Supermercados Coto), Marcela Noble herrera (Clarín), Héctor Magnetto (Clarín), Federico Braun (La Anónima), entre otrxs, han decidido emplear sus recursos para plantarse frente al gobierno.

El primero fue Paolo Rocca, el ítalo-argentino despidió a 1450 trabajadorxs en Marzo. Lo secundó el monopolio Clarín, instalando en el terreno de la opinión pública la necesidad del recorte de los salarios de la planta política, además de la compra con sobreprecios de alimento por parte del Ministerio de Desarrollo Social. Esos dos reclamos buscan hacer mella en los sectores que más se han acercado al gobierno en los últimos meses, las pymes, pequeñxs comerciantes  y trabajadorxs no (tan) precarizadxs.

Quien escribe no cree que estas sean cuestiones menores, pues es necesario desterrar la posibilidad de que el gobierno garantice o consienta cualquier hecho de corrupción e inequidad, en primera instancia para que realmente construya una Argentina con Justicia Social y  luego para no facilitar el trabajo de quienes pretenden deslegitimarlo para volver a poner sus garras sobre las arcas y recursos del Estado. Darle relevancia a estos sucesos no significa confiemos en la labor “periodística” del grupo Clarín.

Es necesario que quienes confiamos en construir espacios populares y colectivos, que nutran o devengan en gobiernos que defiendan y promuevan los intereses de los sectores históricamente postergados, apaleados y marginados estemos atentxs a quienes están detrás de la formulación y propagación de ciertos discursos, mientras problematizamos y trabajamos sobre las injusticias sistemáticas, cotidianas y recurrentes que se agudizan en medio de la pandemia.

 

 

 

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *