El problema de la educación digital

Por Jenifer Alesso, Martín Griffa y Evelin Carando

Desde el 15 de marzo el ministro de educación Nicolás Trotta anunció la suspensión de clases debido a la pandemia del Covid 19. Esto trajo aparejado una serie de reformas y reestructuración tanto en la modalidad de cursado presencial, como la comunicación directa con los docentes, que a su vez tienen la obligación de ayornarse a un nuevo sistema digital para poder dictar sus clases.

La “educación en casa” parece haber estado esperando el momento para terminar de implementarse, ni bien se conoció la noticia, todas las universidades del país dispusieron de las aulas virtuales para cumplir con el calendario académico pactado desde el 3 de febrero al 26 de diciembre. Pero ni bien fueron pasando los días, los problemas y la incomodidad de parte de los estudiantes, docentes y padres fueron emergiendo cada vez más.

Los estudiantes por su parte deben contar con buen internet para las clases, una computadora para poder acceder a los materiales y trabajos prácticos, además de tener que adaptarse a un sistema que más del 90% no había utilizado nunca.

En la universidad Nacional de Villa María según una encuesta que realizaron algunos estudiantes de la casa, preocupados por la situación, pudieron dar con lo siguiente: más del 25%  no posee computadora para acceder a las clases, y un 44% tiene acceso a una señal de internet de regular a mala.

La universidad de Buenos Aires decidió postergar el inicio de cursado hasta el 1 de junio, y ya dio a conocer un nuevo calendario reformado que iría hasta el 12 de marzo del 2021. Sumando a este esquema, el gobierno nacional el 4 de abril dio a conocer en últimas horas de la noche, a través de la secretaria de políticas universitarias, una resolución que propone acomodar los calendarios académicos ante el avance del virus.

En la Universidad nacional de Córdoba estudiantes de diferentes facultades levantaron su voz por medio de las redes sociales denunciando que las clases virtuales se están dando por diferentes plataformas no autorizadas, por ejemplo, facebook, whatsapp, gmail, entre otras, lo cual, desde los centros de estudiantes, afirman que es muy desordenado, y muchos ya han dejado de cursar.

En Colombia los estudiantes se organizaron el martes 31 de marzo,  para reclamar por medio de las redes sociales, utilizando el hashtag  #todosOningunoUIS. Debido a que el acceso a internet es sólo privilegio de unos pocos y además expresan que se encuentran en una situación complicada para abonar las respectivas cuotas del cuatrimestre.

Vemos que el internet ha cambiado la forma en la cual nos relacionamos, pero en el mismo proceso en que la sociedad, por una cuestión circunstancial se adapta a estas formas, las desigualdades comienzan a hacerse cada vez más notorias, y se logra ver cómo cruje todo un sistema de educación que tiene sobradas necesidades en todos sus niveles.

Dicho todo esto nos preguntamos ¿quiénes pueden seguir cursando en estas condiciones?, ¿vamos a perder el cuatrimestre?, ¿qué paso con los espacios de diálogo dentro de la universidad para poder debatir entre estudiantes, no-docentes y docentes?

Mientras se siguen discutiendo los intereses empresariales y el déficit sanitario, la educación no debe pasar a un segundo plano como lo estuvo siempre, y pasar a ser parte de la agenda, sabiendo que la única posibilidad de debatir y construir las posibilidades para marcar un camino diferente, son dentro de un sistema de enseñanza que se lo proponga de una manera seria, y que de una vez …“se rompan los muros de la enseñanza, que no sea la enseñanza simplemente el privilegio de los que tienen algún dinero, para poder hacer que sus hijos estudien, que la enseñanza sea el pan de todos los días del pueblo”. E. Guevara.

 

One Comment on “El problema de la educación digital”

  1. Me parece muy buena la reflexión que proponen. La educación online requiere de una serie de recursos y condiciones que no necesariamente están disponibles para docentes y estudiantes por igual, dejando a muchos sin posibilidades de acceder al “derecho” a la educación que los rectores y decanos dicen estar defendiendo. Las preguntas que se hacen son muy adecuadas, ahora, ¿realmente importa perder el cuatrimestre en este contexto?, ¿Que estamos haciendo como universidad para afrontar estos desafíos? ¿Seguimos haciendo de cuenta como si nada? Los felicito por la nota.

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