“Un jaque gigante al sistema binario y heteronormado”: Nació Luan, primerx hijx biológicx de un papá y una mamá trans en Córdoba 

La Ventolera conversó con Celeste Giacchetta, más conocida como “La Cele”, mujer trans de Córdoba que, junto a su compañero Matías, hombre trans, recientemente han cumplido un sueño que tiempo atrás parecía imposible, tener a Luan, primerx bebé gestadx en una familia trans en la provincia. En esta nota te contamos acerca de este sueño, que, si bien puede entenderse como un logro personal para Matías y Celeste, en cada palabra y a cada paso, se percibe que se trata de una conquista colectiva. Una conquista que, al mismo tiempo que celebra, continúa reclamando por más y mejores derechos.

“Luan llegó gracias a todas las conquistas logradas” 

“Soy una mujer trans, esta identidad fue reconocida como tal por parte del Estado, hace sólo 7 años, en 2012 con la sanción de la Ley n° 26.743 de identidad de género”, comenzó Cele. Expresó que su compañero también fue reconocido como hombre trans por la misma normativa.  

Se conocieron por sus participaciones en la militancia y desde ahí decidieron empezar un camino juntxs, en palabras de la entrevistada, sin muchos proyectos, pero con deseo y afecto, “como cualquier otra pareja cuando inicia una relación”. “Avanzada nuestra pareja, decidimos convivir y ver la posibilidad de gestar nuestrx hijo, hija, hije, fue una decisión que no se tomó a la ligera, conllevó dejar muchas cosas de lado”, refirió Cele y explicó esta idea mencionando que, en ese momento, ambxs estaban atravesando el tratamiento de reemplazo hormonal y debieron abandonarlo aproximadamente durante un año y medio, para poder gestar al bebé con los menores riesgos posibles. “Ese fue un gran sacrificio de nuestra parte que, la verdad, hoy lo vemos con el fruto que es Luan”, resaltó.  

“Como siempre digo, Luan, nuestrx hijx que gestamos con mi compañero, es un poco hijx de todxs lxs militantes y las personas LGBTIQ+, porque llegó gracias a todas las conquistas logradas”, destacó Cele Giachetta. Resaltó, además, el hecho de que hoy su compañero Mat, siendo un varón reconocido por la Ley de identidad de género y con su identidad auto percibida masculina, pueda gestar; “para mi es un jaque gigante al sistema binario y heteronormado”, remarcó.  

De esta manera, Luan se transformó en primerx hijx biológicx de un papá y una mamá trans. Cele expresó que uno de los sueños que tienen junto a su compañero, es que Luan se pueda criar en un país libre de prejuicios y estereotipos. 

Imagen extraída de facebook

Derechos para todxs 

Cele aportó que, desde su perspectiva, la ley de identidad de género venía o viene a resolver los principales reclamos: “basta de matarnos”, y basta de ser expulsadxs de la escuela, la salud, la educación, el trabajo, “porque nuestro cuerpo, nuestra identidad no coincidía con el documento”. Asimismo, expresó que dicha ley significó un “parate” a la policía, que lxs detenía, sobre todo a las mujeres trans, bajo códigos contravencionales como “ropa indebida”, justificando que su forma de vestir no coincidía con su DNI. 

“Creo que en ningún momento se pensó en la posibilidad de que la ley de identidad de género ampararía casos que hoy llamaríamos extraordinarios pero que estoy segura de que toda la vida hubo, solo que hoy tenemos un nombre para darle”, expresó la entrevistada. Argumentó esta idea señalando que, partir de las discusiones que se lograron dar en el espacio público mediante esta normativa, se empezó a pensar, a través de la identidad de género, qué pasaba con las infancias trans, con las adolescencias trans, con las parejas trans, cosa que anteriormente no sucedía. “En ese punto nuestras familias también empezaron a cobrar fuerza, valor y reconocimiento como debería ser desde un inicio, y, así, creo que la ley de identidad de género, casi sin querer, avaló de alguna manera todas las luchas”, remarcó.  

En ese marco, Cele opinó que a la sociedad le falta madurar en relación a este tema, manifestó: “Creo que la gente se preocupa más por lo que hacen lxs otrxs, en vez de preocuparse por lo que hace cada unx y ese es nuestro gran problema, enseguida tenemos el dedo señalador hacia lxs demás, pero no hacia nuestro interior”. 

Cele resalta la necesidad de ser empáticxs con lx otrx, escuchar los recorridos de cada persona y también permitir que cada unx pueda contar su historia, señala que esto permitirá entender que las historias diversas no son tan lejanas, “somos hijxs, madres, padres, hermanxs, formamos parte de la comunidad”. “El no empatizar hace que nos violenten, hace que hoy, 2019 todavía tengamos (las personas trans) una expectativa de vida de 35 años, la más baja de toda la población argentina”, remarcó. 

Agregó: “En nuestro caso es todo lo contrario, nosotrxs cuando recibimos miradas o comentarios violentos lo primero que hacemos obviamente es defender a nuestrx hijx, sobre todas las cosas y en ese sentido somos como dxs leonxs, pero también mirarnos a nosotrxs y decir ´esto no lo queremos, no vamos a ser parte de un sistema y de una persona violenta, de composición violenta´”. Aseguró que deciden acompañarse como familia y seguir avanzando como seres humanxs. 

Fotografía de Macarena Soler González

Empoderarse y organizarse

Cele es referente de la militancia LGBTIQ+, particularmente de la militancia trans en Córdoba. Nos cuenta que actualmente es secretaria de género y diversidad del Observatorio de Participación Democrática de la provincia, también es la ex coordinadora de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina. Asimismo, es la coordinadora del Primer Seminario de Identidades Trans de la Facultad de Derecho de la UNC. Actualmente, está nominada como “cordobesa del año 2019” por La Voz del Interior. 

Cele comenta que, a partir de su participación en la Asociación Civil ATTTA, pudo observar que todo lo que ella había vivido era sistemático, que nadie quería a lxs personas trans empoderadxs y tampoco organizadxs. Pero, asimismo, entendió que esto no podía seguir así y que las personas trans merecían descubrirse como sujetxs de derecho, que merecían reconocerse y amigarse con sus cuerpos, que éstos no eran equivocados, que sus cuerpos son correctos. Por otra parte, entendió que la sociedad también debía amigarse con esta realidad, con lxs hijxs que dejaron o expulsaron, con lxs amigxs que dejaron de ver, con lxs familiares que perdieron. En palabras de la entrevistada, podríamos decir que desde ese lugar empezó a militar, quizás casi sin quererlo, pero con la seguridad de entender la importancia de poder organizarse para garantizar derechos. 

Desde sus ámbitos de militancia y trabajo, Cele advierte que no es posible consolidar una provincia igualitaria y libre de violencia hasta que todxs lxs excluidxs estén en igualdad de condiciones y que las políticas sean acordes a la perspectiva de derechos humanos. Advirtió que, sin políticas de discriminación positiva hay ciertas poblaciones que no acceden a garantizar sus derechos. En este marco, explicó que el cupo laboral trans es una política de discriminación positiva necesaria, ya que, por sí solo, el mercado laboral no garantiza la inclusión de estas personas y se continúa reproduciendo el sistema que excluye a algunxs simplemente por su orientación sexual o su identidad de género, sesgandolxs o estigmatizandolxs para el resto de su vida. 

En este marco, la entrevistada refiere que uno de los reclamos más urgentes es que se reconozca la situación de emergencia de la población trans, como se mencionó anteriormente, una población que presenta una expectativa de vida de 35 años. Cele explica que esto atañe a la inclusión laboral, pero también implica pensar en la inclusión sanitaria que tampoco está garantizada, “al no estar capacitado el sector de salud, no empatizar, no estar sensibilizado, estamos siendo expulsadxs de consultas básicas, no solamente estoy hablando de intervenciones quirúrgicas u hormonales, estoy hablando de consultas de lo que respecta a la salud integral, a las cuales tampoco estamos pudiendo acceder por el gran prejuicio y discriminación”, explicó. 

Por otra parte, resaltó la urgencia de que se implemente la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas, en palabras de Cele Giachetta, una ley que en su aplicación debe contar con perspectiva de género y diversidad sexual. Explicó que, para esto, lxs docentes deben recibir la formación correspondiente para poder abarcar a la diversidad sexual y no únicamente a lo binario heteronormativo. 

Destacó que es fundamental que lxs niñxs puedan acercarse a la escuela sin sufrir violencia, sin ser expulsadxs, que puedan disfrutar de su derecho a la educación tal como lo garantiza no sólo la Ley de identidad de género, sino también la Ley de protección de derechos de niñxs y adolescentes y la Constitución Nacional, “y como lo garantiza unx como ser humano, como adultx no puedo concebir que unx niñx no acceda a sus derechos”, expresó.

*En esta nota se utilizaron fotografías de Macarena Soler González Dalealegriatucuerpo.foto (instagram) Dale Alegría A Tu Cuerpo FOTO (facebook).
*La imagen de portada de esta nota fue extraída del perfil de facebook de Celeste, donde se refiere que fue tomada por Cata Buteler.

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