Sobre el golpe de Estado en Bolivia

Por Gastón Basualdo

Colonización…

Ese proceso que perdura casi invisiblemente ante los ojos de la gente.

Bueno… no para todxs. Las cholas lo tienen bien claro.

La biblia lo hizo de nuevo. Ha vuelto a sacar sus fétidas garras en el nombre del padre, de la democracia y de la paz.

Pero sería un sinsentido tomar como único factor en estas horas al religioso. Esta es la fachada, la que se utiliza con pretensiones de humanismo para legitimar las más rancias violencias del capitalismo y del neoliberalismo, la concentración de la clase más conservadora a los pies de un cristo redentor.

La situación que se está viviendo hoy en latinoamérica, que da la sensación de que  el destino de cada uno de los pueblos bastardeados y saqueados depende de la tirada de una moneda, aun en el aire, necesita ser abordada desde una perspectiva histórica.

Ningún proceso puede ser entendido fuera de su contexto. Este contexto comienza hace hace más de 500 años, cuando gente extraña, casi alienígena para lxs habitantes de esta tierra, baja de sus barcos, trayendo consigo tres armas. Una impensada (la más letal) las enfermedades europeas, que por sí solas se encargaron de arrasar con el 90% de la población originaria, antes de que lxs usurpadores pudieran verle las caras a lxs pobladorxs nativxs de América.

 La segunda (como si la anterior no hubiera sido suficiente) fue la pólvora, que les aseguró el control de los cuerpos a lxs colonizadorxs, en caso de que alguna persona se atreviera resistir la novedosa tiranía del mercado, que demandó sin ningún tipo de recompensa material a lxs pobladorxs romperse la espalda por un rey que no conocían, mediante una lógica de poder que no acababan de comprender, bajo concepciones de propiedad incomprensibles desde su perspectiva. 

La tercera (aquella que resulta más duradera) fue la biblia. Y cuando digo la biblia estoy utilizando el concepto de manera metafórica. No fue la biblia sola, sino las anotaciones a pie de página que esta contenía. Fue la iglesia, fue la idea de la superioridad genética (más adelante), fueron los nacientes estados europeos, fue el mercado, fue el darwinismo social, fue el capitalismo, fueron lxs sátrapas criollos que, por no querer ser menos, condenaron a sus propios pueblos a la miseria, por tener un lugar, aunque sea en la mesa de lxs nenxs, en las cenas aristocráticas y burguesas del centro económico. La biblia, en este sentido, representa para nosotros no la palabra divina, ni siquiera representa la religión cristiana, sino que representa la falsa concepción  de la superioridad occidental. Esta idea, mantenida a hierro y sangre, es imprescindible para aquellxs que logran utilizarla a su favor. Cambia, muta, se transforma, se vuelve dócil, se vuelve el peor monstruo concebible, transa con quien le convenga, cambia, para no cambiar. Cambia, para mantener su lugar en las estructuras de dominación.

Entonces tal fue la historia de los pueblos latinoamericanos: fueron esclavizados durante siglos, levantamientos fueron sofocados. Algunxs aristócratas oligarcas y burgueses pensaron que de la repartija se estaban llevando menos de lo que les correspondía, después de todo ellos también tenían ascendencia europea, eran blancxs y católicxs, Entonces se independizaron, pero solo ellxs, con pretensiones de ser ahora lxs explotadores y verdugos de sus pueblos. Obviamente este proceso no acabó con la expulsión de lxs Españolxs, cada cual debería de velar por sus propios intereses, por su propio culito, con la ayuda de dios o con su pretendida superioridad, aristócrata y burgués, caudillo y gobernador, se enfrentaron por poseer el látigo, por supuesto sirviéndose de sangre ajena. Levantamientos fueron sofocados.

Se robustecieron los Estados “nacionales”, artificio occidental, asegurador del control de lxs habitantes. Se empezó a dudar de la legitimidad de estos estados, de lxs representantes que no representaban, la pólvora parecía agotar sus posibilidades, después de todo el estado nacional había procurado, por una cuestión de valorizar sus recursos humanos, en mayor o menor medida, que sus habitantes tengan un mínimo de educación. Esta educación, si bien no era su intención, desencadenó la duda, la duda desencadenó en protestas, la protesta en levantamientos, levantamientos fueron sofocados. 

Estos pueblos, unos 400 y pico años después de la llegada de lxs colonizadores, no son los mismos. Lxs colonizadores se fueron, pero quedaron lxs colonizadxs. Después de tantos años de dominación colonial eligieron, o más probablemente ni se lo preguntaron, seguir midiéndose con una vara creada por ajenos. Una vara que siempre haría ver a todo aquel que no la hubiese creado, pequeñx. Pero a aquel que siguiera al pie de la letra las condiciones que esta vara dictaba, poderosx, por lo menos respecto a su propia gente.

La biblia y la pólvora siguen sin embargo encontrándose, generando incontables golpes de Estado en el nombre del orden, de la patria y de dios. Millones de muertxs y desaparecidxs en Latinoamérica… ¿en nombre de quien? de lxs que propiciaban las balas por supuesto, de lxs que proporcionaban las clases de tortura claro está, de quienes en ese momento ocupan el trono del tan sagrado mercado, es evidente.

De manera intermitente, de distintas maneras, en distintos lugares, los pueblos Latinoamericanos empiezan a luchar por su autodeterminación, pero sin poder escapar de las estructuras que les habían sido impuestas durante siglos, después de todo, eran las únicas que conocían, pero sabiendo que no tienen porqué ser las únicas, quizás mirando al pasado, quizás mirando al futuro. Algunxs valientes se atrevieron a leer novedosos textos, que ofrecían otra lectura, de tapa roja, que ofrecen otra perspectiva económica, que decía que la explotación no es natural, ni necesaria. Si bien esto representaba un alivio, esta disidencia no dejaba de medirse también con esta vara, que siempre nos ponía en el último lugar. Traducciones fueron impresas, interpretaciones fueron debatidas, organizaciones militantes fueron creadas, levantamientos fueron sofocados.

Es en esta lucha por la autodeterminación en la que aún nos encontramos, como un vaivén caótico de poder, etnicidad, religión, sexualidad, género, creencias, clases, consumo y desesperación.

Alguna vez alguien dijo que “la historia es lineal”, pero desde aquí pareciera que imita la forma de las olas que van y vuelven, van y vuelven, avanzan y se estrellan en la playa y cuando la espuma se ve pacífica, vuelve a su fuente para romper violentamente otra vez.

Las luchas por la autodeterminación de los pueblos tienen distintas caras. Justamente, la cara de los que pelean. Son negrxs? son mestizxs? son pobres? son indixs? quienes son?.

Cuando los intereses del mercado son amenazados, incluso por un sistema creado por el mismo como lo es la democracia representativa, no duda en agarrarse de lo que sea para poder devolver las cosas al status quo (sea este el control de los recursos naturales y las estructuras de poder a aquellos que lo vienen haciendo hace siglos). En el caso particular de Bolivia se agarró de la biblia, que llevó hasta el mismo palacio de gobierno, intentando proclamar como gobernantes legítimxs a la casta oligarca más podrida y conservadora del país. La que niega hasta lo más obvio, la que no le tiembla la mano para cargar balas de plomo, siempre con la ayuda de lxs que portan las armas por supuesto. Tan bizarra es toda esta situación que hasta los medios mas pechos fríos y mercenarios del país que habito reconocen el golpe de Estado.

Está bien, debemos reconocer aquí la falta de capacidad de los gobiernos comúnmente llamados “populistas” para generar sucesores. Pasó con Perón, pasó con Fidel, pasó con Chávez, pasó con Lula, pasa hoy con Evo. Por alguna razón los pueblos Latinoamericanos siempre han preferido al Líder que a la idea que este representa, desembocando inevitablemente en la falta de continuidad de estos gobiernos que de alguna manera intentan redistribuir el ingreso o aminorar la distancia entre clases sociales sin modificar las estructuras de poder en sí mismas (en la mayoría de los casos). Esto es una oportunidad que ningún sector conservador va a desaprovechar, por lo contrario, se va a explotar hasta lo ridículo, como sucedió en Bolivia. Estas derechas, que extrañan su látigo, siempre serán  financiadas por el centro económico, que por supuesto piensa quedarse con su tajada a posteriori, mientras tanto proporciona a sus mercenarios diplomáticos para brindar un falso espejismo de legitimidad (si, estoy hablando de la OEA) y proporcionará todas las balas que necesite para tener algún tipo de control sobre los hidrocarburos y el litio.

No puedo dejar de preguntarme entonces ¿Qué tan democrática es la democracia si es tan frágil, si sólo se respeta cuando cierto sector ocupa las posiciones más altas en la jerarquía?

Mientras tanto se ha generado una campaña del odio, que denota una gran diferencia, entre lxs colonizadxs, lxs cansadxs, lxs bolivianxs dueñxs, blancxs que sienten que han sido desplazadxs de un lugar de poder que “les pertenecía”, por eso niegan el golpe y sienten que han salido de una dictadura, y lxs cocalerxs, campesinxs, aymaras, indixs, que han visto en los últimos años aminorar su hambre y verse salir de a poco del lugar de lxs abusadxs, por lo menos viendo que su presidente vestía sus mismos colores y su misma piel. La Biblia contra la Whipala, lxs blancxs (o quien siente o desea ser ricx) contra lxs morochxs, de las manos callosas, que no quieren volver a pasar hambre. Que no van a volver a pasar hambre. Lxs que vieron a su representante partir en nombre de la paz, y que como esta no se respetó ahora marchan con su bandera hacia el centro, con su pobreza y su bronca al hombro, gritando que habrá venganza y guerra civil.

La represión sigue devorando vidas, en Chile, Ecuador, Bolivia.

Las olas de la historia siguen yendo y viniendo, entre populismos y derechas asesinas, lacayas.

La moneda sigue girando y girando, mientras contenemos el aire para saber de qué lado caerá… y yo no puedo evitar preguntarme, que quizás, el problema no sea cual cara nos mirará, sino que el problema sea, que es justamente una moneda la que gira sin cesar, de la cual dependen nuestros destinos.

*Imagen de la nota seleccionada por su autor, extraída de https://www.ip.gov.py/ip/fracasa-el-intento-para-llamar-a-elecciones-en-bolivia-y-recrudece-la-represion/ 

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