Trío Mal de amores, contando el desamor a través de la fusión entre música y teatro

Charlamos con el Trío Mal de amores, quienes nos comentaron sobre su presentación “COVERSacion entre tres”, una obra que fusiona la música y el teatro, dando paso a un espectáculo en donde sus personajes “revelan en complicidad con el público, sus historias e infortunios en el amor”.  “Nos dimos cuenta que teníamos cosas para decir y encontramos en la música y el teatro la manera mas poética, artística, sincera, amorosa, directa y efectiva para hacerlo”, destacaron los artistas. 

Los personajes principales son Miguel– Ramiro “Chumy” Chanquía; Alfredo– Ignacio Stanfield y Salomón– Pedro Brignone. Los compañeros nos cuentan que, la interpretación y la elección del repertorio musical conforman los hilos conductores en la que los tres personajes juegan y ofician de cantantes en pleno show, acompañados por sus instrumentos y la participación de músicos en vivo. 

“La obra invita a mirarnos a partir de micro-historias y canciones de ayer y de hoy, presenta un espíritu de novela clown y realismo mágico, donde tres románticos del siglo XXI nos cantan su ‘amor de loca juventud´”, señalaron los compañeros que integran el Trio. A modo de pregunta abierta y como invitación para compartir este espectáculo, disparan: “¿Acaso nunca has sufrido por amor?”. 

Los compañeros resaltan que, el romanticismo, dramatismo y la marcada influencia “hollywoodense” provocan un “aguacero” en la deriva de las emociones humanas, cuando de (des)amor se trata. 

Nos comentaron que el nombre del trío se dio porque el proyecto surgió en un momento en que los tres estaban “mal de amores”. Tuvieron la oportunidad de viajar a Uruguay a tocar en formato banda, pero cuando se juntaban a ensayar, pasaban más tiempo haciendo catarsis que tocando los temas, mencionaron entre risas. “Viajamos a Uruguay y ahí nos dimos cuenta de que teníamos mucho para decir y que podíamos hacerlo mediante el teatro y la música; es por eso que el texto de la obra busca caricaturizar la situación personal de cada uno en ese momento y de esta forma se nos hizo más fácil exteriorizar dichas situaciones”, aportaron. 

Resaltaron que un “hallazgo clave” como grupo, fue la frase “primero duele, después da rabia y finalmente da risa”, a la que definen como una “máxima popular”, que realizó importantes aportes en sus procesos de creación. “No fue sólo la carga conceptual de este enunciado, su contenido filosófico, sino también (y, sobre todo) su poética doxástica y popular con la que intenta decir el desamor, fue lo que motivó la estética tanto del texto como de la puesta en escena, del “cómo se quiere decir lo que se quiere decir””, explicaron. 

A su vez, reflexionaron: “Llegamos a la conclusión de que las personas- en nuestro caso los hombres- estamos regidos por patrones de conducta que nos llevan a actuar de determinada manera frente a este tipo de situaciones”, haciendo referencia al desamor. Comentaron que se trata de una especie de mandato social y patriarcal que pregona cómo debemos actuar en dichos casos; aportaron que muchas veces el conflicto sucede tras una lucha incesante entre “el querer” y “el deber”, es decir, entre el deseo persona y el mandato social. 

¿Qué implica poder conjugar música y actuación en un mismo espectáculo?

“Es un gran desafío”, comenzaron. Indicaron que el Trío está conformado por músicos y actores y el hecho de poder combinar estas disciplinas fue el resultado de mucho trabajo y de un proceso muy largo. Entre risas, señalan: “Para algunos fue más sencilla la parte actoral y para otros fue más fácil la parte musical, pero creemos que hemos podido ensamblarnos bien”. 

¿Cómo está conformado el equipo?

Además de los personajes principales que hemos señalado anteriormente y que desarrollan la trama de la historia, la obra cuenta con el aporte musical de Elias Miles en contrabajo; Agustín “Cocho” Correa en piano; Andrés Stanfield en percusión; Daniel “Manco” Garcés en requinto. El equipo se completa con Emiliano Avendaño, quien se ocupa de las cuestiones técnicas como las luces y el sonido; Diego Borgobello y Daniel Gentile en fotografía y Tomás Bringa en el registro audiovisual. 

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