El día que chocó la bicicleta financiera

Por Luciana Lezcano y Demián García Orfanó para ANRed

Previo a la publicación de los datos del escrutinio, el domingo a la noche comenzó la remarcación del dólar en algunas agencias de inversión online. Al inicio de la jornada del lunes, rápidamente el dólar escaló por encima de los $61 para luego cerrar a $55,75. Se abre una etapa con un escenario político y económico dominado por la inestabilidad. 


(Demasiada) calma

Ante la apertura al alza en el valor del dólar, el Banco Central (BCRA) se tomó su tiempo para intervenir. Algunas agencias de inversión online comenzaron a especular con un alza del precio de la divisa desde el mismo domingo, ofreciéndolo a $48.8 a la medianoche, es decir, casi $2,4 por encima de su cotización al cierre el viernes. Al iniciar la jornada bancaria a las 10 hs varios bancos comenzaron a venderlo cerca de los $60. Sin embargo, la intervención del BCRA se hizo esperar.

Desde el acuerdo con el FMI, las principales medidas de intervención en el mercado cambiario se restringieron, acordes a la lógica del Fondo de tener la menor injerencia posible sobre cualquier mercado. En línea con las escuelas económicas neoliberales, la herramienta predilecta para la intervención fue la colocación de bonos (por parte del BCRA) en los bancos, a fines de quitar pesos de la economía e ir frenando la inflación, y también quitar esos pesos del sistema financiero, y evitar que se utilicen para comprar dólares.

Estos instrumentos, las LELIQs, únicamente están en poder de los bancos, que participan de las subastas de bonos (a solo 7 días) y luego ofrecen la posibilidad a sus clientes de depósitos a plazos fijos (logrando enormes ganancias con la diferencia, lo que en jerga es llamado spread).

Sin embargo, desde la implementación de estos instrumentos el año pasado, la inflación no cedió, las tasas de interés pagadas se mantuvieron muy altas y los montos involucrados en estos bonos fueron creciendo como una bola de nieve. En cada nueva licitación de los bonos, fue creciendo el riesgo de que la tasa de interés pagada no alcance para “convencer” a los bancos de que era una alternativa lucrativa de inversión. Si bien parece increíble en vistas del altísimo porcentaje ofrecido (74.8% este lunes!), la alternativa más obvia es la compra de dólares, en comparación con la devaluación esperada (es decir, en este caso, de que el dólar llegue a $81 pesos en agosto del año que viene).

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA

Precisamente este lunes luego de las PASO el BCRA debía pagar un vencimiento de $257.061 millones de pesos, que aspiraba a poder renovar. Para tener una idea de lo gigantesco del monto, se trata de una suma mayor que el presupuesto ejecutado por el Gobierno Nacional para Salud, Educación y Cultura en lo que va del año -$217 mil millones-).

Sin embargo, en las subastas “solamente” se colocaron $99.972 millones, quedando $160.000 millones sin ubicar, listos para presionar sobre el mercado cambiario.

Flotando a la deriva

Otra de las herramientas utilizadas para intervenir fue la venta de divisas a cuenta del Tesoro, mediante la cual el BCRA vendía U$D 60 millones por día del dinero que el FMI le prestó al Gobierno Nacional. De esta manera, el Gobierno se hacía de dinero para los gastos corrientes y el BCRA contaba con cierto poder de fuego en el mercado cambiario. Además, se instrumentaron “zonas de referencia” (o “bandas de flotación”), pudiendo intervenir en caso de que el precio del dólar supere o perfore ciertos valores (intervención acotada a U$D 250 millones por día).

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA

A pesar de que el día comenzó con la zona de referencia superior claramente superada, el BCRA se tomó su tiempo para intervenir, permitiendo que se esparciera fuertemente la tendencia alcista en el precio. Recién al mediodía, luego de dos horas de paranoia mercantil extrema, de bancos vendiendo dólares a $65, de colapso de sus portales de internet, del comienzo de la remarcación de precios de algunos sectores oligopólicos de la economía, se ofertaron unos magros U$D 50 millones. Esta colocación logró bajar el precio a $55.43, demostrando que los valores por encima de los $60 no tenían ninguna base real. Más tarde, una nueva subasta del mismo monto hizo retroceder la verde divisa hasta $54.75, profundizando la tendencia a la baja e incluso U$D 9 millones a pocos minutos del cierre lograron colocarse a solo $53.

En una bici que no lleva a ningún lado

Esta operatoria deja abiertas muchas preguntas respecto a la intencionalidad del titular del BCRA, Guido Sandleris, y el Gobierno Nacional (claramente afectado por la derrota electoral en las PASO), al permitir la suba del dólar con alguna motivación política.

Más allá de las encuestas sin ningún asidero que circularon el viernes a última hora dando ganadora a la fórmula de Macri y Pichetto e impulsaron hacia arriba el precio las acciones y bonos del estado, era previsible que una derrota electoral del Gobierno afectase la posibilidad de continuar con el esquema de las LELIQs. Las increíbles tasas de interés, los crecientes compromisos que se acumulan a futuro, hacían preveer su final: era un negocio demasiado bueno para ser cierto, permitiendo altas tasas de ganancia medidas en dólares. Medidas en esa misma moneda, las tasas de ganancia se reducen si hay una devaluación de por medio.

Este ejemplo un poco rudimentario busca ayudar a que se entienda el mecanismo.

Un final abrupto implicaba sin dudas la escalada del dólar, por lo que la carrera por ganar esas altas tasas corría contra el riesgo de que los fondos especulativos, calculados a precio del dólar, caigan. Si bien el ejemplo es una lejana aproximación, también busca mostrar que con tasas de interés tan altas, la devaluación no implica aún una pérdida contra inversiones alternativas,

Es incierto el panorama a futuro, ya que de sostenerse la demanda de dólares, las reservas podrían bajar rápidamente, dejando a un eventual futuro gobierno muy complicado para afrontar los cuantiosos pagos de la deuda de los próximos años.

¿Quiénes ganan?

SI bien no es el objetivo de esta nota extendernos sobre este punto, las devaluaciones tienen por claros ganadores a los sectores empresarios exportadores, que obtienen ganancias extraordinarias al recibir ingresos a precio dólar y pagar sus costos, especialmente los salarios, a precios locales.

Además, obtienen importantes ganancias en pesos quienes cuentan con activos dolarizados, por ejemplo, muchos funcionarios del Gobierno actual que cuentan con cajas de ahorro en distintos países, acciones o fondos comunes de inversión en el exterior o inmuebles.

Los bancos, en este contexto y como mostrábamos con el ejemplo de más arriba, tampoco salen perdiendo en términos absolutos, más allá de que siempre buscan ganar lo máximo posible en términos relativos.

Por último, una dinámica económica caótica podría ser utilizada por esta gestión para forzar la polarización de cara a las próximas elecciones, continuando con la línea de la conferencia de prensa de Macri de hoy respecto a la culpa de las expectativas anti mercado que generaría un próximo gobierno de Alberto Fernández.

Mientras estas especulaciones ocupan el centro de la city porteña, millones de trabajadores y trabajadoras parecen quedar a merced de una dinámica que les es ajena. Sin embargo, no hay que dar por sentado que ante las perspectivas de un saqueo acelerado desde aquí al pasaje de la banda, los sectores populares se quedarán cruzados de brazos. La subestimación política no debería ser la regla para analizar a la combativa clase trabajadora local.

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