¿De quién?

Por Marcelo Valko

¿A quién le pertenecen los muertos?

¿Acaso tienen dueño?

¿Le pertenecen, tal vez, a su familia? ¿A sus amigos?

¿A los extraños? ¿Al millar de opinólogos, de esos que todo lo saben y lo demuestran con citas eruditas de Walt Disney?

¿Los muertos acaso le pertenecen a los que dicen que fue fabricado?

¿Se fabrican los muertos?

Tengo la impresión que los muertos se mueren o los matan, no se fabrican.

 

¿De quién son los muertos?

¿Tal vez le pertenecen a la misma muerte?

¿De quién son? ¿Del matador?

¿De los cómplices?

¿De la autopsia?

¿De la ausencia?

¿Del silencio?

¿De la historia?

¿De los que miran por TV y cambian porque el tema ya aburre?

¿De la transparencia del rio helado?

¿De la luz que se apaga en los ojos?

¿Le pertenece al odio de Dios, como diría Vallejo?

¿A las miradas que se quedan en las pupilas de quienes amaron?

¿De los que dicen yo no fui?

¿De los que se lo tiran por la cabeza al otro?

 

¿De quién son los muertos? ¿De su casa natal?

¿Le pertenecen, quizás, a su canción favorita?

¿A las calles de un barrio que lo va a extrañar, o no?

Creo que los muertos, todos lo seremos alguna vez, y en particular a este muerto que tantos nombran, le pertenece a todas las preguntas y respuestas imaginadas o por imaginar, que más temprano que tarde encontrará a los culpables para que la impunidad se caiga, la desmemoria acabe y la justicia emerja y pueda y podamos descansar en paz.

*Texto publicado en Revista Sudestada n°150 – Noviembre/diciembre 2017.
*La ilustración es de Gastón Basualdo.

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