Jardín De Los Sueños: El compartir en comunidad y una semilla que crece

Charlamos con compañerxs que, a través de distintas experiencias, conforman este espacio que se entiende desde la pedagogía Waldorf y que propone en Villa María una percepción y construcción alternativa en relación a los procesos de educación y la forma en que nos vinculamos con el mundo desde niñxs. En esta nota vas a poder conocer su manera de organizarse y de planificar actividades, las tareas que realizan en el Jardín y las visiones de mundo que los movilizan a sembrar esta semillita que se fortalece entre sentires colectivos y amorosos.

Es importante comentar que el contenido de esta nota fue abordado a través de diversas voces, es decir, reúne las experiencias y sentires que las seño, mamás y papás y niñxs vivencian desde su intervención en el espacio. 

¿Cómo entienden a la educación? ¿Desde qué perspectiva trabajan?

Las distintas “voces” que se expresaron para la realización de esta nota colectiva, señalaron que el Jardín trabaja desde la pedagogía Waldorf en relación a lo que se define como el primer septenio de la vida de lxs niñxs, que va desde el nacimiento hasta los 7 años. 

Comentaron que esta pedagogía toma como base la antroposofía que, en términos generales, implica tener en cuenta el ser humanx en su integridad, entendiendo que está compuestx por cuerpo físico, alma y espíritu y que, por tal motivo, su educación tiene que nutrir a todo su ser integralmente. 

Una mamá agregó que desde el jardín trabajan con el primer septenio en donde lo que se está desarrollando en lxs niñxs es el cuerpo físico, en el que su espíritu se está “acomodando” para utilizarlo como un vehículo de acción en el mundo, “entonces en el jardín lo que hacen cotidianamente son actividades que permitan descubrir la bondad del mundo, de la naturaleza, de los materiales con los que juegan”, explicó y mencionó que se trata de brindarle al niñx experiencias que le hagan sentir que vive en un entorno de bondad. 

“Para la pedagogía Waldorf el ritmo es algo necesario para el desarrollo del cuerpo, el ritmo no sólo natural de las estaciones, del día y la noche, el ritmo cotidiano de despertar, ingerir alimentos, jugar, conocer en qué momento va a suceder cada cosa, al niñx lo hace conectar con el entorno”, destacó.  

Una seño del espacio aportó que esta pedagogía resulta orientadora no sólo para el trabajo de las maestras, sino en las intenciones y perspectivas que van adoptando las familias. En este marco, las actividades que realizan tienden a contemplar los procesos de crecimiento del niñx respetando su evolución tanto en el plano físico como en el intelectual y el espiritual. “Lxs niñxs cada día en el jardín tienen contacto directo con la naturaleza, los juguetes intencionamos que sean los más naturales posibles”, indicaron. Nos comentaron que a partir de los juegos lxs niñxs pueden desarrollar su imaginación creativa y es por eso que intentan acercarles juguetes que no estén “terminados” o “acabados” en sí o que no señalen a la ejecución de una acción determinada, sino que ellxs puedan tener la libertar para que, por ejemplo, un palo sea una varita, el techo de una casa o un puente.

Imagen de Louie- Louie

¿Cómo se organizan? 

Informaron que el espacio se organiza y gestiona de manera comunitaria, organizadxs en comisiones de trabajo, en la actualidad son: económica; eventos y difusión; huerta y jardinería; mantenimiento; legales. Además de estas comisiones que fueron definidas por las mamás como “operativas” para el funcionamiento del jardín, se agrupan en equipos para realizar la limpieza del lugar y para la organización de bolsones de frutas y verduras que ofrecen quincenalmente. 

Por otro lado, explicaron que funciona un grupo de lectura que está abierto a toda la comunidad del jardín donde reflexionan a partir de textos antroposóficos de Rudolf Steiner. “Es fundamental porque es lo que nutre de teoría las acciones que emprendemos”, indicaron que es a través de las decisiones que se toman o prácticas que se sugieren, que se traslada, implícitamente, esta filosofía al grupo. Asimismo, manifestaron que el objetivo es que cada vez más ma/padres se acerquen íntimamente a la antroposofía y la totalidad de lxs maestrxs estén formados en pedagogía Waldorf.

Una de las seños aportó: “Queremos una escuela comunitaria en el sentido de que lxs padres y madres eligen a conciencia la educación que quieren para sus hijxs, entonces construyen la escuela literalmente, los papas y mamás son lxs hacedores del entorno de sus niñxs, hay un respeto muy grande por la docente, un afecto real que hace que los vínculos sean saludables, basados en dialogo, veracidad, confianza”. Además, hizo referencia al consenso como la base en los procesos de toma de decisiones, para esto, cuentan con una reunión a modo de “círculo” los días martes, donde entre todxs reflexionan sobre el espacio y apelan a construcciones y decisiones colectivas.  

Una mamá resaltó que, si tuviera que definir el espacio, diría que es una experiencia para compartir, un encuentro con otrxs que implica solidaridad, que trata de poner una semilla en el mundo y ver cómo crece. “Todo lo que sucede allí es un encuentro de almas y es un enriquecerse uno mismo, enriqueciendo a los demás”, expresó con amorosidad.

Imagen extraída del facebook de Jardín de los sueños

¿Qué tipo de actividades realizan lxs niñxs?

Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, las mamás nos contaron que en el espacio tratan de minimizar los juguetes de plástico, haciendo énfasis en el uso de juguetes fabricados con otros materiales como lanas naturales, maderas, telas. Asimismo, algunas familias construyen juguetes para el jardín, ya sean bloques, animalitos, muñecos de tela. 

Por otro lado, el lugar cuenta con una huerta y desde ahí vivencian el cuidado y mantenimiento, siempre apostando a experiencias colectivas. 

Una mamá y seño del jardín destacó que en el espacio realizan tareas cotidianas del hogar, ya que lxs niñxs aprenden mediante la imitación, por tanto, las maestras realizan acciones que lxs niñxs puedan retomar en su práctica.  

En relación a esta última idea, una seño acotó que el jardín se asemeja a una casa, como maestras hacen actividades vinculadas a la fabricación de alimentos de acuerdo a las épocas de cosecha, tejido, cuidado de huerta y animales, cuidado y mantenimiento del espacio general, lectura. “El niñx no aprende del mundo desde lo teórico, sino que aprende desde el hacer”, resaltó. Asimismo, advirtió que lxs niñxs están inmersos en las tareas y si bien hay días determinados para cada cosa, lxs niñxs hacen, imitan y aprenden desde la imitación, “imitan actividades que lxs nutran desde esta perspectiva que trata de adultxs activxs que producen y hacen, con un gesto de tranquilidad y paz”.

Aseguraron que una actividad importante es la narración de cuentos que llevan a cabo todos los días, una de las seños informó cómo abordan este momento: “El cuento se repite durante dos o tres semanas para que lxs niñxs tengan la posibilidad de vivir la imagen que el cuento les trae y luego una vez terminado, como generalmente son cuentos de mesa donde se utilizan títeres o muñecos, lxs niñxs se lo llevan a su hogar y pueden compartirlo con su familia”. Explicaron que a través de la narración lxs niñxs aprenden el lenguaje, el vocabulario y pueden contar con un bagaje nuevo de palabras y gestos. 

Imagen extraída del facebook de Jardín de los sueños

La celebración de solsticios y equinoccios

Una de las mamás resaltó que la intención de realizar estas celebraciones deviene de la idea de conectar con los ciclos de la naturaleza, donde las personas se conectan desde su ser con la tierra, los celebran para ir acompañando los ritmos interiores (o individuales, de cada unx) con los de la naturaleza. De esta manera, se propone la observación de lo que ocurre en el “exterior”, conectando esto que sucede y así lograr comprenderlo en el marco de los procesos que nos suceden en nuestro interior. 

Explicó que, con lxs niñxs trabajan desde lo simbólico de la festividad, ellxs no tienen conocimiento intelectual acerca de estos procesos, por lo tanto, abordan la observación de lo que sucede en las distintas estaciones a través de las transformaciones en las flores, árboles, las distintas cosechas, para que ellxs puedan ir generando conexiones.

Una seño agregó que este tipo de celebraciones además se dan porque desde la pedagogía a partir de la cual accionan en el espacio, entienden que lxs niñxs necesitan que los procesos sean marcados por un ritmo

Definieron al ritmo como una dimensión trascendental en el proceso de educación. Comentaron que, a diario, lxs niñxs tienen rutinas y ritmos pactados, “dentro de este ritmo se vive el proceso de las estaciones del año, la llegada de la primavera o invierno son hitos que a ellxs les implica una posibilidad de salir al mundo, observar qué pasa en el entorno”, apuntó una seño. A esta idea, sumó que esa observación es la que les permite comprender los cambios internos- que antes mencionamos- y esto se visibiliza por ejemplo en las actividades, en invierno suelen llevar a cabo actividades en el interior, manualidades, tejido, cocina o pintura; mientras que en el verano pueden aprovechar los espacios al aire libre, trabajar mucho más en la huerta, jugando con barro o arena. 

Una seño  aportó una definición para comprender esto: “Lo mismo sucede con nosotrxs, primavera- verano nos invita a estar afuera y otoño-invierno hacia adentro de nuestro ser, modo introspectivo y eso es lo que tratamos que el niñx comience a vivenciar, desde lo estructural de la rutina del año, pero dejando una base para que pueda sentir el proceso que hace el alma humana de extroversión e introversión de acuerdo a lo que se vive afuera, de cómo nos afectan por ejemplo, las condiciones climáticas”.

Imagen de Louie- Louie

En este marco, mencionaron que también abordan la cuestión del ritmo a través de melodías o canciones que invitan a cierto momento del día o que establecen diferentes momentos en las actividades, para esto, trabajan con música pentatónica que es la que necesita el niño durante este septenio que transitan.
Argumentaron: “Es de vital importancia porque a través del ritmo les brindamos la seguridad del orden. Lxs niñxs necesitan de alguna forma percibir un orden y a la vez también con orden llamamos a una sucesión de momentos diferentes, de estados energéticos y anímicos diferentes”, mencionaron. 

Para concretar esto, nos comentaron la planificación de las meriendas, cada día tiene su merienda particular y se respeta esa rutina, basada en una alimentación sana, nutritiva, lo más natural posible. Así, cada niñx a medida que va creciendo va identificando que los lunes son los días en los que comen frutas, los martes verduras, miércoles merienda libre, jueves merienda de yogurt con frutas (natural, elaborado por una seño), y los viernes son días de pan. Respecto a la última merienda de la semana, afirmaron: “Implica todo un ritual, saben que ese día se va a hacer el pan, desde la fermentación hasta el horneado y además de merendarlo en la escuela (con mermeladas caseras con frutas que recolectamos con ellxs) se llevan sus panes a casa para compartir”. 

Nos contaron que algo similar ocurre a partir del trabajo de la huerta respecto a la comprensión de los ritmos: “Es un proceso rítmico muy importante, ven desde la siembra, reconocen los brotes de cada semilla, luego reconocen las plantas, pueden olerlas, conocen sus nombres y pueden nombrarlas, reconocen el momento adecuado para la cosecha de esos frutos, el color apropiado de cada fruta para ser cosechada, luego de la cosecha también ven perecer esas plantas y esperamos para que den semillas que guardamos para el próximo ciclo de siembra”.

Agregaron que, desde la antroposofía de la pedagogía Waldorf el mensaje hacia las familias es que cada día tenga un ritmo, que le otorgue al niñx la seguridad de que sienta, por mencionar un ejemplo, que es mediodía y por eso estamos sentadxs, comiendo, cuáles son las horas de sueño, a qué hora vamos al jardín, etc. 

Una seño comentó que, en las rutinas diarias del jardín cuentan con cronogramas de actividades, que si bien no son rígidos porque siempre respetan la idea de estar presentes en el lugar y observar lo que surge y las necesidades que hay, esta planificación ordena el hacer diario. Así, lxs niñxs preparan sus propias meriendas en conjunto con las seños, al llegar- teniendo en cuenta si toca merienda de frutas, verduras, etc- colocan los alimentos que llevaron al jardín en una canasta común. Entre todxs pelan las frutas, las cortan y preparan la merienda, realizan un agradecimiento por los alimentos. Luego de merendar, quienes lo desean colaboran con la limpieza, quienes quieren jugar se dirigen a hacerlo. Después de la merienda llega la actividad del día, cuando esa acción llega a su fin porque lxs niñxs ya quieren hacer otra cosa, vuelven al juego libre y las seños se preparan para recibir a las personas que llegan a retirarlos, comparten momentos de higiene con ellxs, preparan sus mochilas y abrigos. 

Actividades abiertas a la comunidad

Les consultamos con qué intenciones piensan estas instancias o qué quisieran generar en la sociedad al compartir jornadas y encuentros. “Nos parece que es necesario nutrir la conciencia, ante las condiciones materiales de existencia que experimentamos hoy, creemos necesario hacer un cambio en profundidad si queremos ver algún cambio en lo material”, resaltó una mamá. Agregó que implica compartir las vivencias y los procesos que se dan en el espacio, persiguiendo las intenciones de que se tome conciencia acerca de lo que significa criar, acompañar y nutrir a un ser humanx pequeñx, advierte de la idea de “generar herramientas que hagan que realmente las nuevas generaciones puedan vivir en un mundo diferente”, valoró. 

Destacaron que a través de las redes sociales del Jardín dan a conocer tanto las actividades cotidianas como las “especiales”, transmiten nociones básicas de antroposofía y pedagogía Waldorf y cómo poder llevarlas a la práctica en los hogares. También comparten consejos-guías sobre crianza respetuosa y educación consciente. 

Imagen de facebook del Jardín de los sueños

¿Cómo surgió el Jardín? 

Una de las mamás que comparte en el espacio comentó que, en su caso, la “semilla” del Jardín de los Sueños es el maternal Almo de Luz, “como familia, nos acercamos a este espacio a partir de la necesidad de buscar alternativas de crianza, educación, salud, alternativas a lo oficialmente impuesto, algo que permita tener más libertad en las decisiones, tomarlas con más conciencia y siendo parte”, indicó. 

Desde su experiencia, nos contó que llegaron al Jardín en un momento de transición, el lugar ya se reconocía como Jardín de los Sueños, pero sólo era maternal y recibía a lxs niñxs hasta los cuatro años; entonces le comentaron a la seño su necesidad de continuar con la educación de su hija en este camino, más allá del maternal y la seño Tefi se mostró entusiasmada porque era un deseo que también quería concretar, entonces ofreció proponerlo a otrxs madres y padres del Jardín.  “Así surgió, del mismo deseo con el que llegamos nosotrxs al Jardín, de seguir con el grupo que habíamos armado”, expresó.

También contamos con la experiencia de una mamá y seño del jardín que, al igual que el relato anterior, manifestó que surge del pedido y las ganas de las familias para que lxs niñxs pudieran continuar en este espacio, así, se abrieron en 2019 la sala de 4 y 5 años. “Para esto tuvimos un año intenso y hermoso de mucho trabajo comunitario, de juntar fondos para la construcción de la nueva sala, de conocernos como grupo y de aprender cómo llevar adelante la autogestión”, indicó.

Otra mamá, definió que el proyecto fue bautizado con su nombre actual el año pasado, asimismo, nos contó que se trata de una iniciativa que fue acordada y está siendo acordada y pulida entre familias, madres, padres, maestras, niñxs. “El año pasado con el impulso del Jardín de los Sueños se tomó la decisión de que fuera orientado hacia una pedagogía Waldorf, con la intención de que en un futuro- lo más cercano posible- pueda considerarse como una escuela Waldorf”, agregó que para que esto se concrete se necesita cumplir con ciertos requisitos, pero que lxs moviliza y se ven interpeladxs por esta propuesta. 

Una seño del espacio agregó que comenzó como una iniciativa educativa comunitaria, “donde lxs niñxs son el centro del impulso, tanto papás y mamás como maestras velamos porque el niñx realmente tenga lo que necesita, en la edad que está viviendo que es el primer septenio”. Mencionó que en esta forma de construcción que lxs involucra a todxs, las maestras se preocupan de lo que lxs niñxs necesitan pedagógicamente y lxs mamás y papás se ocupan de lo que necesite el espacio en relación a la infraestructura, los juguetes, actividades, pero además realizan talleres de formación.

Las voces de esta nota colectiva fueron: las seños Estefanía Bertorello y Eli Costa; Ailen Sanz que es mamá y seño; y Guadalupe Vizueta y Nati Debernardi que son mamás de niñxs que conforman el espacio.

*La imagen de portada es de Louie- Louie

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *