Ara Bonfigli y la revolución de los sentires a través de la música

Hace poquitos días estuvimos difundiendo lo que fue el Tercer Capítulo del Ciclo ECOS, en donde Ara Bonfigli grabó su canción “Verde Azul”, acompañada por Ramiro Soler en batería y Gastón Hernández en bajo. Esta nota acompaña dicha producción audiovisual, charlamos con Ara para conocer sus visiones respecto a la música, el arte y sus proyectos a futuro. 

“La música y el arte son maneras de expresarnos, son otros lenguajes que buscan decir otras cosas, o que dicen de otra manera las mismas cosas”, comenzó Ara. Explicó que tratan de artificios o inventos, recreaciones de una realidad posible o existente; a su vez, los vinculó con el estudio, esfuerzo y constancia, “y en medio de esas puntas, muchos otros grises, entre el disfrute y la responsabilidad”.

Expresó que “no importa qué música escuches, importa qué música te mueve por dentro, te pone piel de gallina, te revoluciona los sentidos, los estados anímicos, las maneras de ver el mundo; eso al fin de cuentas es lo que te hace, es lo que te particulariza, y a su vez te vincula con gente a la que lo moviliza lo mismo”, remarcó. Para Ara Bonfigli, la música, por excelencia entre las artes, tiene la capacidad de transmutar los estados emocionales

Reconoció que es un esfuerzo hermoso el poder llevar adelante la música como una forma de vida y entendiéndola desde el lugar de su formación profesional, ya que implica “apostar a algo a larguísimo plazo, el estudio, los logros, las frustraciones, el gozo, el amor, el entrar en otro estado, están siempre ahí, conjugándose”, manifestó y señaló que es como un tejido que cuenta con todos los sabores y colores. 

Ara Bonfigli reflexionó que la idea de las manifestaciones artísticas es que el oyente/espectador pueda sentirse identificado, rozado, llamado, “que eso que escucha y/o ve le genere un movimiento interno, por sentir que habla de sí; y para mí, algo que la música genera y que es indescriptible, que es difícil hasta de pensar en uno mismo: la emoción”, compartió. 

Acotó que, si hablamos de lo musical, se trata de un lenguaje universal, que no hace falta decodificar como la palabra hablada; reconoció que existen muchas maneras de interpretar la música y que también entran en juego cuestiones culturales, generacionales e ideas vinculadas a grupos sociales particulares. “Pero hay algo que tiene la música que se cuela hondo dentro de uno mismo”, advirtió. Ejemplificó esto, refiriendo a la música instrumental o a la que es interpretada en otros idiomas y que en muchos casos más allá de no entender la letra, aún así emociona. 

Reconoció a lo artístico como un modo de comunicar, donde se interpela al oyente/espectador quizás poniendo en juego su propio sentir, así como también su gusto estético. 

En cuanto a la posibilidad de transmitir mensajes a través de su propuesta musical, Ara destacó: “Creo que llegar a la emoción del otro para mí es como el punto álgido, llegar a tocar las fibras más íntimas de cada uno, volverlo etéreo o carnal, hacerlo sentir que divaga en la nostalgia o que las entrañas se movilizan con la visceralidad que también puede tener el hecho musical (o artístico)”. 

Compartiendo en espacios alternativos 

Le consultamos su opinión respecto a la creación y sostenimiento de proyectos alternativos para la difusión de la música, Ara los consideró fundamentales, mencionó que vivimos en un momento donde pareciera que es más fácil grabar un disco, en relación a que es más accesible lo técnico o tener un estudio en casa que conocer y poder adaptarse a lo estipulado por el mercado. 

“No es nuevo que existen empresarios e intereses económicos detrás de la música, así como tampoco deberíamos caer en la inocencia de creer que esos mercados no tienen intereses políticos; es decir, no por nada está tan monopolizado cierto género musical, así como algunos artistas en específico”, explicó la artista. 

Agregó que, desde su perspectiva, la globalización y el sistema capitalista, además de generar sujetos cada vez más individualistas y narcisistas, también homogeneizan las manifestaciones culturales, en palabras de la artista, “desde los gustos musicales hasta los culinarios, pensemos en el reggaetón y la hamburguesa”. 

Indicó que, pareciera que de alguna manera se están perdiendo o diluyendo ciertas identidades culturales, “pero en realidad creo que  hay muchos grupos que buscan ese sincretismo, intentando reivindicar las raíces musicales y reinventarlas desde estos nuevos géneros más populares para mantenerlas vivas”, destacó. Para ejemplificar esta premisa, Ara dijo que se le vienen a la cabeza dos bandas, a nivel mundial Calle 13, y a nivel local-nacional (y ojalá que mundial también, porque le encanta su propuesta), Madre Chicha

“Ante toda esta desigualdad en la repartición de los medios, ante este monopolio homogeneizante de música y de cultura, creo que los espacios alternativos son como el oasis para todos los que estamos de este lado, creando desde un lugar más genuino al menos”, valoró Ara. 

Con la música cerquita siempre

La artista nos contó que desde muy chica se vinculó a esta expresión artística, creció en una casa con padres melómanos, “amantes de degustar música, por suerte variada, con mucho arraigue folklórico, tanguero, latinoamericano, rock nacional argentino setentoso”, indicó. A su vez, su hermana mayor le acercó otros tipos de música como el rock nacional ochentoso-noventoso.

En este marco, comentó que desde pequeña tuvo la suerte de participar de peñas, teatros, recitales y vivenciar así lo que es la música en vivo. “Mis papás organizaban eventos con su proyecto cultural “con el corazón mirando al sur” y siempre llevaban músicos a tocar al Teatro Victoria en Oncativo, hasta el dúo salteño estuvo (cuando recién se rearmaba)”, aportó. De esta forma, la música siempre formó parte de su cotidiano. 

Comentó que con sus hermanos vivió distintas experiencias en relación a esto, su hermana la acompañaba a recitales de rock y le hacía escuchar música nueva y distinta a la que se solía escuchar en el pueblo. “Con mi hermano, con quien tenemos la misma edad, tocamos juntos desde que hay una guitarra en casa, con él tuvimos una banda y además grabó y participó del disco Fluir”, mencionó. 

Ara recordó que siempre las juntadas familiares y de amigos estuvieron mediadas por música, “casi que la música era el fin de las juntadas”. 

De esta manera, la artista comenzó a conocer otro tipo de  música, nos cuenta que esto se dio, un poco por curiosidad, otro tanto por la ventaja de las plataformas de música, pero mucho tuvo que ver su vínculo con la Universidad, con compañeros y profesores que aportaron información interesante y enriquecedora a su trayectoria y formación. “Además esa misma gente, con nueva música, me vinculaba con otra gente de otras ciudades ; así es que fui armando distintos proyectos en el camino, en Villa María y en Córdoba”, resaltó Ara. 

“En realidad, no sé cuándo y cómo me encontré con la música. Lo que sí sé es que me resulta difícil repensar mi vida sin que la música sea transversal a todas mis relaciones humanas, mis vínculos, los lugares que frecuento, la gente a la que quiero”, valoró. 

Le consultamos acerca de los proyectos que tiene en mente, Ara comentó que a veces resulta difícil concretar todos los planes por la cuestión económica y sobretodo teniendo en cuenta que se tratan de iniciativas “alternativas”. 

Ara Bonfigli estudió la Licenciatura en Composición Musical con orientación en música popular en la UNVM, una tecnicatura en guitarra en el Conservatorio Héctor Panizza y también en el Conservatorio Superior de Música Felipe Boero. Además, nos cuenta que tomó clases particulares con distintos docentes particulares para aprender acerca de distintos instrumentos como guitarra, batería, bajo, piano y también canto. La artista también se considera autodidacta a la hora de conocer más sobre el arte que la moviliza e interpela. 

Mencionó que, en términos generales, sus intenciones recaen en seguir haciendo música y compartiéndola con personas hermosas con las que intercambian conexiones, sensibilidad y cariño. De esta forma, la artista continuará armando y grabando sus canciones. Agradeció especialmente a Gastón Hernández, Coco Miotti, Ramiro Soler y Gustavo Hernández, que este año se han sumado en algunos audiovisuales en el marco de su proyecto musical y que participaron durante estos años en las canciones que grabó en su disco Fluir, junto a otros músicos. 

 

Actualmente es integrante de Las Juanas, proyecto de raíz folclórica que comparte con Marce Vicente y Brenda Coll y desde el cual próximamente estarán grabando material. A su vez, participa en Núbila, proyecto artístico colectivo de música y otras artes al cual se sumó este año y que ya cuenta con dos discos y se encuentran planificando muchas cosas nuevas. Núbila está integrado por Camilo Gencarelli, Mateo Gencarelli, Tobías Gencarelli, Nico de la Cruz, Julian Medrano, Cande Gencarelli, Ulises Gencarelli y Nacho Márquez. 

A lo largo de su recorrido, grabó en otros discos como instrumentista: Permiso para ser yo y Camaleónico (baterista) de Cci Kiu; Ella (baterista) de Bren Coll; Tiempo de la luz (tres cubano) de Horacio Bonetto. Además, participó en otros proyectos grabando y/o tocando como baterista, guitarrista, corista, percusionista, bajista y tresista para Cci Kiu, Bren Coll, Juan Iñaki, Las Juanas, Boulevard, Núbila, Horacio Bonetto, O-Bri, Clara Cantore, Tren, Ulises Sterpone, Sergio Quintero.

La artista cuenta con tres discos editados: Fluir (2017); Desde el pie (2013), en dúo con Veco Sánchez; Vuelo Pendular (2013), en dúo con Álvaro Montedoro. Asimismo, no sólo cuenta con material musical de su autoría, sino que también editó dos libros de poemas: El devenir de los días (2016. El Mensú Ediciones); Los viajes del silencio (2018 Eduvim). 

En este marco, Ara emprende diversos caminos que la llevan a un mismo destino: poder compartir su música y los mensajes que allí se vehiculizan. Es por esto que expresa que, además de lo mencionado, siempre se encuentra sumándose a las propuestas donde la invitan a grabar o tocar distintos instrumentos. Ella lo define como dos cosas que le encanta hacer: compartir la música con otras personas y vincularse con la variedad de instrumentos, “desde lo lúdico, como un juego, -porque para mí la música nunca dejó de ser eso- y por supuesto siempre estudiando, tomando clases, talleres, tecnicaturas para poder entenderlos desde otros lugares”, advirtió. 

 

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