“La mayoría de las personas no tiene ni idea quién produce lo que comemos ni los efectos que producen los alimentos en nuestra salud”

Por El Marco

Sofía Alzuarena dio una charla sobre alimentación y agroecología.

Casi siempre que se habla de agroecología se lo hace relacionándola a la manera de cultivar, al cambio de paradigma respecto al modelo agrícola dominante. En ese interín, se suele escapar el objetivo central de esta práctica: la producción de alimentos sanos para los pueblos; y   relegar, como tema de análisis, el efecto y los beneficios de la agroecología en nuestra alimentación. El pasado sábado, la Lic. Sofía Alzuarena, integrante del colectivo Nutricias, visitó Jesús María para brindar algunos conceptos e invitar a desarrollar prácticas alimenticias que mejoren nuestra calidad de vida a partir de comprender por qué los alimentos agroecológicos mejoran nuestra salud. La charla fue organizada por “Mistol”, el almacén agroecológico que recientemente abrió sus puertas en Jesús María.

Alzuarena comenzó presentándose como nutricionista, pero haciendo hincapié en que gran parte de sus conocimientos provienen de espacios de formación que trascendieron el puramente académico, “en la universidad nos enseñaban a armar dietas”, mencionó. “De la verdadera nutrición, en la carrera no se habla”. Es por ello, que su búsqueda se inclinó hacia el estudio de medicinas ancestrales, “todas las medicinas ancestrales tienen en un lugar primordial a la alimentación”, subrayó.

Ultraprocesados o agroecológicos esa es la cuestión

Uno de los ejemplos del funcionamiento del sistema alimentario y de la mirada que el Estado tiene sobre este tema puede encontrarse en las guías alimentarias, herramientas que que poseen estándares a nivel nacional en esta materia y sirven para el diseño de políticas públicas. En este punto, Alzuarena analizó que estos instrumentos, al menos en nuestro país, “solo tienen en cuenta la composición química de los alimentos, y no se hace referencia al procesamiento o al ultraprocesamiento”. Condición clave en el debate alimentario actual.

Los procesados o ultraprocesados son productos altamente manipulados que son fruto de un procedimiento industrial y entre sus ingredientes predominan sustancias procesadas tales como almidón, azúcar, aceites, sal; y además, están presentes en su composición variedad de aditivos industriales: conservantes, estabilizantes, resaltadores del sabor, colorantes, aromatizantes, emulsionantes, entre otros. Estos alimentos de uso masivo relativamente reciente tienen impacto en nuestra salud, asegura Alzuarena. Para la integrante de Nutricias “los alimentos configuran nuestra calidad de vida” y ya hay evidencia científica del efecto nocivo del consumo elevado y constante de este tipo de alimentos.

La energía vital, una clave de cómo nos alimentamos

La base de la exposición de Alzuarena se montó sobre el impacto de los alimentos en la energía vital, la nutricionista sostiene que un alimento puede brindarnos energía, o quitárnosla, dependiendo del tipo de comida que consumismos. Así, diferenció cuatro grupos de alimentos: los biocídicos, allí encontramos a los ultraprocesados que quitan vitalidad; los bioestáticos que no aportan energía adicional; los bioactivos, donde encontramos a frutos secos y granos (activados mediante el remojo), verduras crudas; y por último, los biogénicos, alimentos que aportan una energía vital extra a nuestro organismo, allí encontramos a los fermentos y germinados.

Sobre esto, la nutricionista agregó que siempre un alimento agroecológico corre con ventaja en esta clasificación, ya que no son industrializados y no poseen xenobióticos, elementos no producidos naturalmente o que son agregados para darle a los alimentos cualidades vinculadas a su posibilidad de distribución y comercialización masiva (conservantes, colorantes, etc.).

“La alimentación no es un fin en sí mismo”, expresó la nutricionista, y planteó un interrogante para el debate: “¿para qué comemos si no es para estar bien?”.

Cuando el mercado define nuestros platos

“La mayoría de las personas no tienen ni idea quién produce lo que comemos. Creemos que somos libres a la hora de elegir, sin embargo hay cinco empresas que producen lo que vemos en un supermercado”, lanzó alzuarena, al tiempo que valoró la apertura de espacios donde adquirir alimentos sanos y poder reconocer a quienes elaboran lo que llevamos a la mesa.

“Los consumidores tienen un poder enorme para ‘alimentar’ uno u otro modelo agroalimentario”, agregó y valoró que al consumir agroecológico existe un efecto que a la postre también repercute en nuestra salud y en la de todos ya que “también estamos cuidando el ambiente”.

Por último, Alzuarena aseguró que “la configuración de nuestros platos es cultural”,  y todos pueden modificar sus prácticas alimentarias.

Algo quedó en claro en el encuentro, “el verdadero desafío está en la cocina”.

Para visitar

Mistol Almacén está en Pio León 24, Jesús María, abierto de lunes a viernes por la mañana y la tarde y los sábados por la mañana.

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