La música con raíz folclórica resiste en Villa María: El dúo Estrada-Donetto y el Primer capítulo del Ciclo Ecos

Manu Estrada y Mati Donetto inauguraron el Ciclo Ecos, propuesta que estamos encarando en conjunto con Lihuen Peirone, Hogareños y una diversidad de artistas que pasarán por el escenario del Centro Cultural Leonardo Favio y contarán con un registro que, a través de distintos formatos, le dará visibilidad a su música. Porque la cultura local está en movimiento y ojalá este Eco llegue a distintos rincones del país y la región, pa´que se enteren todxs que andamos caminando juntxs y construyendo distintas maneras de vincularnos, de expresarnos y de acompañarnos. Y todas cargan con mucho amor.  

Esta nota acompaña el Primer Capitulo de Ecos, para comentar un poco más acerca de este dúo “local”, usamos comillas porque se trata de un jujeño y un bellvillense que llegaron a Villa María para estudiar la Licenciatura en Composición Musical en la UNM y hoy nos deleitan entre cantos y melodías. 

¿Cómo se organizan en relación a su trabajo desde la música?

“Creemos en el hacer, hacer cotidiano en el trabajo, hacer música todos los días, compartir en otros lugares, conocer otros amigos y amigas, músicos y músicas, que viven otras realidades, no sólo músicos, sino artistas y artesanos de todos lados”, resaltaron. Expresaron que trabajan sobre la música de raíz folclórica argentina y que su plan es seguir viviendo de esto y generando trabajo colectivo. 

Nos contaron que este dúo no tiene nombre: “Consideramos que somos un dúo por la manera en que trabajamos, que componemos”. Explicaron que anduvieron experimentando sobre maneras de componer colectivas y que trabajan en conjunto con personas que provienen de distintos espacios artísticos. “No es que está todo pensando desde una sola cabeza, estamos abiertos a la producción colectiva, entonces si se suma algún bailarín o bailarina también hace su aporte, o gente que hace producción audiovisual o fotógrafos, cualquier persona que esté al servicio del arte, tratamos de hacer un trabajo colectivo”, destacaron. 

Los músicos indicaron que trabajan de manera autogestiva: “Creemos en la autogestión, en la independencia de los medios, también es una forma de mantenerse siempre sincero al sentir de cada uno, que uno realmente está dentro de la posibilidad de decir lo que siente, no responder a otra estructura mucho más grande”, manifestaron que estas son las “libertades” de esta manera de gestión.  

El arte como herramienta transformadora

“Creemos en el arte como herramienta transformadora y, por ende, el único camino posible o que encontramos por el momento es el hacer, el hacer consciente del momento real que nos toca vivir a cada uno, a nivel social”, agregaron la idea de que somos seres colectivos y que, por esto, nuestros momentos “personales” están muy relacionados con lo que sucede a nuestro alrededor. Refirieron al arte como un lenguaje de expresión, “una manera de comunicarnos y de comunicar lo que vemos, lo que vivimos, lo que sentimos”. 

En este sentido, reconocen a la música en sus vidas como un “medio”, en relación a que se trata de la forma de expresión que eligen y también percibiéndola como un medio de trabajo, “y la razón por la cual decidimos estudiarlo y desarrollarlo de manera profesional, ya que la consideramos una herramienta de transformación social y que tiene una expresividad muy particular, transcurre en tiempo real y nos da la posibilidad de decir lo que sucede en nuestro tiempo real y de ir mutando también con él”, resaltaron Manu y Mati.  

En esto de la importancia del “hacer” cotidiano y colectivo, resaltaron la necesidad de “ponerse primero al servicio del arte, y luego poner el arte al servicio de la expresión y de la realidad”.

En relación a la creación y sostenimiento de espacios alternativos para la difusión y que se reconocen como accesibles para todxs, los músicos destacaron su importancia: “En la vorágine del mundo globalizado que vivimos hoy, también se hegemoniza la cultura, hay ciertos grupos de poder que escogen que se escucha y que no, o lo que se escucha masivamente. De alguna manera ese poder castiga al resto de las producciones alternativas, no sólo pasa con el arte, sino con pueblos y culturas enteras, hay una herramienta de dominio muy fuerte que consiste en invisibilizar todo lo que no sea de alguna manera oficial, lo que no responda a ciertos parámetros”. 

Mencionaron que observan esto en su experiencia cotidiana ya que, por ejemplo, en los “toques” se estandariza el sonido que deben usar, o por ejemplo en las grabaciones también se imponen parámetros que se usan para “sonar” en las radios, “está todo dispuesto a responder a una estructura”. “La realidad es que el mundo no funciona así, está lleno de singularidades, lleno de diferencias, nosotros tenemos nuestra música popular argentina que está llena de un montón de cosas que si uno se pone a evaluarlas no responden a determinados parámetros que se manejan en el mundo y sin embargo elegimos sostenerla”, resaltaron.

Valoraron el hecho de que en nuestro país la música folclórica todavía se vivencia de manera especial, es escuchada y cumple una función “muy fuerte” respecto a la identidad cultural, “todavía tiene mucha circulación dentro de nuestra cultura y consideramos que somos muy afortunados por eso”, expresaron.

El dúo refirió: “Sostener este tipo de espacios es importante para no perder estas características que son particulares de nuestros pueblos, gentes, costumbres y que a veces no responden a determinadas estructuras y no necesariamente por eso deben ser descalificadas”. 

En este marco, también valoraron la posibilidad de que los jóvenes se sumen a la difusión y a componer música folclórica desde una mirada contemporánea. 

Respecto a esta idea, resumieron: “Hay que sostener todos los espacios que se pongan al servicio de la cultura y no al servicio de la comercialización de la cultura, que es otra cosa”. 

La cultura musical en Villa María 

Manu Estrada y Mati Donetto reflexionaron acerca de la “irrupción” del campo universitario en la cultura de la sociedad villamariense, indicaron que fue determinante la creación de la carrera de Licenciatura en Composición musical con orientación en música popular, señalaron que, gracias a esta propuesta, personas de distintas partes del país, la región e incluso de Latinoamérica llegaron a la ciudad, ciudad que hoy los encuentra a todxs en la producción de arte y música. Indicaron que en Villa María existe una diversidad de estilos musicales que están siendo abordados. En relación a la provincia de Córdoba, distinguieron que cuenta con una característica particular y es que recibe a personas de distintos lugares, los músicos la definieron como una provincia que carga con una “policulturalidad”. 

“Hay un movimiento muy fuerte del rap en Villa María que también está buenísimo y es necesario, se sostienen espacios folclóricos y al mismo tiempo como ´jugando en primeras ligas´, aparece esta oficialización de los grandes festivales, de la música internacional, para el resto del mundo tratar de que Villa María sea considerada la Viña del Mar Argentina, pero la realidad es que eso no es cierto, eso no sucede”, manifestaron los músicos. 

Expresaron que, en la ciudad, existe otro tipo de música, que cuenta con mucho movimiento Under, Funky, Rap, “creemos que esa es la realidad de hoy, que no es la que se está vendiendo al resto del país y del mundo, pero con el correr de los años creemos que va a ser más fuerte eso, asique acá estamos, sosteniendo los espacios, creando juntos y compartiendo el arte”. 

Manu Estrada

Llegó a la ciudad desde Jujuy, estuvo algunos años viviendo en Córdoba, tocando y estudiando. Se acercó a Villa María por enterarse de la Licenciatura en Composición Musical. “Particularmente tuve la suerte de crecer en un entorno artístico, no sólo musical, vengo de familia de artesanos y docentes y siempre estuve en contacto con artesanos y artistas de todo tipo”, nos contó Manu. 

Agregó que Jujuy es una provincia donde la música popular es parte cotidiana de la vida, “quizás tuve la suerte de que el camino se fue allanando de manera natural, no tengo el recuerdo de haber decidido hacer música por alguna razón, siempre estuvo presente en mi vida, ya sea desde la danza, o escuchar en la calle o en mi casa”, opinó Manu.

Mati Donetto

Es de Bell Ville, llegó a nuestra ciudad también con las intenciones de estudiar en la UNVM. “Tuve suerte de poder conocer a mi bisabuelo Enrique que es el único músico en mi familia, lo conocí cuando era muy chico y creo que eso fue lo que me marcó para que decida estudiar música desde chico, desde los 6 años”, mencionó Mati. 

El músico definió que, en su caso, si reconoce el momento en que “decidió” inclinarse por el estudio de la música y por interpretarla. Agregó que, al comenzar la escuela secundaria, debió elegir cursar en una que le permita dedicar tiempo al estudio de la música, entendiendo que sería lo que quería como forma de vida.

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