Facundo Seppey: Jazz con pulso latino

Por Carina Sedevich para Revista Ardea. 

¿El jazz es un género o un estilo? ¿Si se mezcla con otras músicas sigue siendo jazz? ¿Existe algo así como un jazz latino? “Jazz es lo que hacen los músicos de jazz”, define el pianista y compositor Eduardo Elía, director de la obra con la cual Facundo Seppey culminó su carrera universitaria y  que se convirtió también en su primer disco: Trazos.

Trazos es un disco jazz atravesado por ritmos afrocubanos, aires de chacarera, huayno, candombe, bossa nova y festejo peruano, compuesto por el guitarrista y cantante Facundo Seppey como trabajo final de grado de la Licenciatura en Composición Musical con Orientación en Música Popular de la Universidad Nacional de Villa María. “Sólido, sincero, humilde, pero también audaz”, dice del disco Eduardo Elía. Cuando uno conversa con Facundo percibe que estas palabras pueden servir, también, para describir al autor de Trazos.

¿Podrías ubicar a Trazos dentro de algún estilo específico de jazz contemporáneo?
La verdad es que categorizar al disco en ese sentido me resulta una tarea muy difícil. Mi respuesta más frecuente ante esa pregunta es que el disco representa una mirada y un abordaje del jazz desde una perspectiva latinoamericana. Ritmos y melodías de música latinoamericana que están en mi cabeza y en mi inconsciente producto de vivir rodeado de chacareras, candombes, canciones del rock nacional.  

¿Qué significó en tu carrera como músico la instancia de formación académica?
Significó y significa todo para mí. Directa e indirectamente la universidad sirve y ha servido como un espacio de aprendizaje y de encuentro de artistas de distintos puntos del país y de la región que al menos en mi formación determinaron un amplio aprendizaje dentro y fuera de las aulas.

¿Para quién componés? ¿Te orientás hacia un público posible, pensás en tus pares músicos, en la posteridad, en lo que a vos te gustaría escuchar y todavía no existe? ¿Componés para vos, para la crítica, para el mercado, para la historia?
Compongo para la música. Me siento en el compromiso de generar mi propia propuesta, de mostrar el fruto de mi propio proceso creativo, a la par de estar tocando música de otros y otras artistas de manera constante. Componer también es un desafío sumamente atractivo y satisfactorio, y supongo que en ese punto podríamos decir que compongo para mí. Pienso en mis pares pero por una cuestión más ligada a lo técnico. Es decir, si toco con un grupo de manera estable, trato de que la música sea acorde a las capacidades e intereses del grupo.

La confluencia del jazz con música folclórica en tu trabajo, ¿tiene que ver con la intensión de generar un jazz con identidad latinoamericana, por decirlo de alguna manera? 
Quizás no en una primera instancia. Pasó que el fruto del proceso creativo dejó varias ideas que presentaban claras reminiscencias a la música latinoamericana, a la vez que sugerían un perfil instrumental. A la hora de materializar esas ideas en el grupo con el que venía tocando, el enfoque siempre estuvo ligado a conceptos jazzísticos y así se fue consolidando.

¿Dirías que prepondera la fusión o la integración en tu obra?
Prefiero hablar de integración, porque en todo momento encuentro elementos de lenguajes que pueden ser apreciados con cierta claridad.
 

¿Por qué la elección del cuarteto como formación y por qué la selección de los instrumentos? ¿Cómo elegiste a los músicos que te acompañan en este disco?
Originalmente el grupo se establece en formato de trío, con Jorge Tacca en batería y Gastón Hernández en bajo, dos músicos y amigos que conozco hace tiempo. Hace unos años participamos en la tesis de un compañero y desde ahí yo estaba con ganas de generar algo para tocar entre los tres. La incorporación del saxo es fruto, en principio, de la necesidad de sumar un instrumento melódico, y posteriormente de convidar del proyecto a otro amigo que vive en Córdoba, Andrés Toch, a quién conocía desde hacía ya un tiempo.

Si tuvieras que elegir una palabra para describir el espíritu de Trazos, ¿cuál sería? 
Perseverancia. No es muy original, pero creo que es la que mejor lo describe.

¿Cómo dirías que dialoga tu obra con la tradición jazzística? ¿En qué aspectos se integra o se despega con respecto al escenario del jazz contemporáneo argentino?
Este disco es fruto de casi toda mi etapa de formación musical. Estudié, escuché, analicé, discos y artistas que son referencias en el jazz, a la vez que compartí, escuché, toqué y estudié diferentes tipos de música argentina y latinoamericana en general. En ese proceso mágico que es la composición fueron apareciendo ideas que se convirtieron en temas que, de alguna manera, dialogan transversalmente con la historia de la música americana.

Hölderin, el poeta alemán, se preguntó una vez: “¿Para qué poetas en tiempos de penurias?”. ¿Para qué músicos aquí y ahora?
Para interpretar el mundo a través de este lenguaje, para sensibilizar a una sociedad que parece cada vez más atrapada por la lógica inhumana que instala el sistema. Para cerrar los ojos con alguna canción y estar vivo, como solía decir Cerati.

El jazz a veces se piensa como un género cuyo disfrute está reservado a entendidos en la materia, pero el arte siempre será patrimonio de todos y Facundo cita unos versos del músico cordobés Laicha que así lo afirman: “La intrepidez creativa es la que el mundo transforma/ acorralando las normas frente a sus contradicciones:/ no hay alma que no reaccione a la belleza de las formas.

“Cuando uno escucha Trazos, escucha muchas geografías oficiando de entrada a un camino que recorre diferentes especies folclóricas que comulgan y hacen que la escucha sea atrapante. Composiciones sensibles para un género que lo amerita. Y es sin duda un material necesario, no solopara el jazz local, sino para la música en general”.
José Pomilio, guitarrista y compositor, codirector de Trazos. 

 

“Creo que Facundo logró encontrar en Trazos lo que quería decir, lo que él es. Eso muy difícil hoy. Encontró la manera de conjugar todos sus gustos e influencias en una obra sólida y diversa al mismo tiempo, fundamentada en los antecedentes de cada una de sus vertientes musicales. Y esa es la manera más seria de dialogar con la tradición”.
Eduardo Elía, pianista y compositor, director de Trazos. 

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