6, 7 y 8

Por Marcos Ongini

Paro Nacional Docente y Paro Internacional de mujeres, lesbianas, bisexuales, trans, travestis e identidades disidentes. 

Las luchas por la Educación en Argentina han sido arduas, dejando victorias y derrotas que se mantienen en el tiempo. Los debates y las movilizaciones por las políticas educativas fueron claves en lo que respecta al rol del Estado, incluso antes de la conformación del Sistema Educativo Nacional. Haciendo historia, encontramos la piedra fundamental en el Reglamento para las cuatro escuelas del Norte redactado por Manuel Belgrano en 1813. En aquel primer documento oficial, Belgrano establece, entre otras cuestiones, que el trabajo docente será remunerado, el maestro tendrá un lugar en el cuerpo del Cabildo por lo que será reconocido como Padre de la Patria y su conducta deberá velar por “un espíritu nacional, que les haga preferir el bien público al privado, y estimar en más la calidad de Americano, que la de Extranjero”[1].  De ese tiempo, en el que sol de la Patria comenzaba a asomar, a este en el que el Estado se desentiende de sus funciones y deja al 80% de lxs docentes por debajo de la línea de la pobreza, evidentemente pasaron cosas.

Toda educación es política y está sujeta a una ideología hegemónica. Ha sido y es una herramienta fundamental de los gobiernos para llevar a cabo sus objetivos políticos, económicos, sociales y culturales, dándole marco legal mediante leyes como la 1420, la Ley Federal de Educación o Ley Nacional de Educación, entre otras. Hubo momentos de gran inclusión de los sectores postergados y otros de ocultamiento y discriminación. Los hubo para industrializar la Nación y también para privatizarla. ¿Qué pasa hoy en la escuela argentina? ¿Cuál es el objetivo educativo de este gobierno? ¿Por qué decidimos no iniciar el ciclo lectivo 2019 e ir al paro docente?

Desde la asunción de la Alianza Cambiemos, el desmantelamiento del Estado Social es moneda corriente en nuestro país, lo vemos en todos sus ámbitos. Esta política comenzó con la última dictadura cívico-militar, se profundizó con el menemismo y tiene su continuación en el actual modelo macrista, cuyos pilares son el desfinanciamiento en todos los niveles educativos y la eliminación de la participación gremial en las decisiones y discusiones por las condiciones laborales y salariales. De allí que Macri modificara la Ley de Financiamiento Educativo, reduciendo la inversión del 6 por ciento del PBI al 3, y tirara abajo la Paritaria Nacional Docente por medio de un Decreto de Necesidad y Urgencia. Su objetivo oculto es socavar los cimientos de la educación pública, obligatoria y gratuita para hacerla caer por su propio peso y así avanzar en la privatización y mercantilización del sistema educativo. De hecho, ni Videla ni Menem desguazaron el Ministerio de Educación de la Nación de tal manera. En línea con lo que ocurre en otros países que cuentan con el mismo modelo económico como Chile y México, se paga a consultoras internacionales como Pearson Education o GEMS Education, encargadas de las evaluaciones estandarizadas que controlan el nivel educativo de docentes y estudiantes basadas en el éxito o fracaso de la calidad educativa mediante conceptos, para nada ingenuos, como competencia, productividad, gestión, tecnificación, eficiencia, totalmente ligados a la administración empresarial distante del lenguaje pedagógico. Cuestionando así la cantidad de personal docente por alumnx y promoviendo la idea de que no necesariamente con mejores salarios se obtienen mejores resultados educativos[2]. Es el discurso que se intenta instalar en la sociedad argentina para legitimar la mercantilización, dejando de lado la ideología latinoamericanista de educación para todxs.

La medida de fuerza del 6 y 7 de marzo se llevó a cabo en reclamo por la apertura de las paritarias nacionales, el piso del salario docente, los programas de capacitación gratuitos y estatales, las condiciones edilicias de las escuelas, el auxilio a las provincias con menos recursos, las medidas destinadas a evitar el fracaso y el abandono escolar en una situación de crisis socioeconómica que se profundiza. Según datos del Instituto Marina Vilte (Ctera) la suba de los precios de la Canasta Alimentaria acumuló un 84,2 por ciento mientras que la suba del salario inicial sólo del 40,2. Los fondos de Compensación Salarial y de Incentivo Docente han sufrido un recorte de 3972 millones de pesos para el Presupuesto 2019. Los salarios promedios a diciembre de 2018 en un docente con 10 años de antigüedad quedaron bajo la línea de la pobreza en 17 de las 24 provincias argentinas, según datos de Centro de Economía Política Argentina (CEPA).  Sin embargo, la huelga docente no suma las adhesiones esperadas. Existe un complejo entramado de elementos que impiden que las medidas de fuerza sean masivas, entre estos los descuentos inconstitucionales de los días de paro, la falta de conciencia de clase como trabajadorxs de la educación, la persecución, el amedrentamiento y la falta de amparo gremial. Está instalado el discurso neoliberal de que “debemos hacer el esfuerzo”, que depende de las “buenas energías” que pongamos para afrontar lo que sucede en la escuela y en la sociedad. Mientras el mensaje es claro: lo que está en juego son nuestros puestos de trabajo. Es la política de encontrar lxs culpables que no cumplen con lo establecido y promover méritos a quienes acaten las órdenes. Desarticulando la solidaridad, el compañerismo, la lucha por los derechos vulnerados y el bien colectivo. Es la pedagogía del patrón en su mayor expresión.

Nos queda la resistencia, la militancia en cada puesto de trabajo por la defensa de la educación pública, obligatoria y gratuita. Los derechos conquistados a lo largo de la historia por tantxs compañerxs que quedaron en el camino no pueden y ni deben ser olvidados. Por lxs docentes desaparecidxs, asesinadxs por la represión o por la negligencia del Estado. Por Eduardo Requena, Carlos Fuentealba, Ruben Orlando Rodríguez. Por Marina Vilte, María Rosa Depetris y Sandra Calamano. Por la posibilidad de que más pibxs  ingresen, permanezcan y egresen de la escuela. Por el reconocimiento de nuestro trabajo intelectual y sociocultural en todas sus formas. Porque en la calle también estamos enseñando. Porque nuestrxs estudiantes son lo mejor que tiene la escuela argentina.

A su vez, adherimos al paro del #8M porque el 81,2 por ciento de la planta docente nacional son mujeres, porque la mitad de ellas son sostén de familia[3]. Porque son las mujeres las que están llevando adelante la lucha contra unos cuantos miles de años de opresión. Porque son la vanguardia de una revolución urgente e inevitable, a la que debemos respetar y escuchar. Porque son la pedagogía de la deconstrucción social y cultural de un sistema que debe ser cambiado de raíz por valores anticapitalistas, antipatriarcales, antibiologicistas, antirracistas y anticolonialistas.

Imagen extraída de Revista Mu

Volviendo a Belgrano, que en otro 8 de marzo pero de 1813, la Asamblea General Constituyente, a raíz de la victoria patriota en Salta contra el ejército realista, le donó 40 mil pesos fuertes, equivalentes a 80 kilos de oro, con los que mandó a construir las escuelas de Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. Por esas infamias que caracterizan a la política argentina, la última escuela se terminó de construir en Jujuy en el año 2004, es decir 191 años después. Resignificando su pensamiento político y pedagógico, siendo el primero en incluir a las mujeres en la educación, mucho antes que Sarmiento, sostuvo: “son [las mujeres] las encargadas de mejorar la sociedad porque ellas son las que forman a los ciudadanos, son las moderadoras, el instrumento fundamental para el cambio social”.[4] Nos queda la lucha para volver a ocupar como docentes ese lugar fundamental en el cuerpo estatal que hoy, y desde hace un tiempo, muchxs comenzamos, también, a llamar Matria.

[1] Reglamento para las cuatro escuelas del Norte, artículo 18º.

[2] http://www.laizquierdadiario.com/ideasdeizquierda/la-revolucion-educativa-de-mauricio-macri/

[3] Datos del Sindicato Argentinos de Docentes Particulares.

[4] Cristina Minutolo de Orsi sobre el pensamiento de Manuel Belgrano en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Jujuy.

La imagen de portada fue extraída de La Tinta. 

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