Comunicado pañuelazo 19F

Estamos acá para visibilizar la hipocresía con la que prentenden legislar nuestros cuerpos y nuestras vidas. No venimos a hablar de fetos ni de concepciones acerca de la vida, venimos a hablar de lo que nos atraviesa, de los abortos en la clandestinidad, esos que no acaban con la negación de una ley o con la expulsion del sistema público de salud. Esos que no se acaban en las miradas juiciosas, en los preconceptos, en el deber ser de los cuerpos con capacidad de gestar.

Venimos a decir en voz alta que abortamos, en las casas, las plazas, las universidades, los gabines del ferrocarril. Abortamos solas e inseguras o acompañadas y cuidadas, segun sea nuestra suerte, según la posibilidad de tener al alcance el teléfono de la línea pública de las socorristas.

Decidimos convocarnos frente a esta institución porque creemos fervientemente, que es necesario exponer la hipocresía de sus discursos que nos mandan a continuar embarazos que no deseamos, pero encubren abusos y violaciones por parte de párrocos en cada punto de esta geografía y del mundo también. Venimos a decir que no escuchamos a la iglesia pronunciarse a favor de la vida en los centros clandestinos de detención y tortura que existieron en este país durante la ultima dictadura civico-eclesiastica-militar y que por el contrario fueron cómplices necesarios para por ejemplo reubicar con familias apropiadoras a todes les niñes nacidos en cautiverio que aún buscan y por suerte cada tanto encuentran nuestas abuelas de plaza de mayo.
Venimos a hablar de aborto en voz alta y con orgullo, porque cada aborto es para nosotras un acto de justicia, un poder hacer y decidir, una batalla ganada, una libertad arrancada a este sistema injusto y deshumanizante que es el patriarcado heterocapitalista.
Venimos a decir, como dice nuestra querida Susy Shock que no queremos ser mas esta humanidad y que vamos a cambiarlo todo, pueden estar con nosotras o en contra nuestra, a pesar de eso seguiremos armando el mundo feminista que nos merecemos. Un mundo que nos deje existir con nuestras particularidades, con los devenires de nuestros deseos, un mundo donde quepamos todes, hemos decidido dejar de pedir permiso.
Venimos a decir que estamos acá, para acompañar a todas las personas que decidan interrumpir sus embarazos porque entendemos y acuerpamos el valor de las manos tendidas para tomar a otras, porque hacemos de la disposición y la escucha un hecho político que viene a dar cuenta de que “el poder está del lado de los cuerpos que gestan porque cuando se toma la decisión de abortar, y esperamos puedan entenderlo, no hay mas dudas, ese deseo lo ocupa todo; esa necesidad de liberar los días a futuro, de seguir siendo quien se es, con mas o menos ventajas, con otras hijas o hijos, como sea, sin que el embarazo prospere en otro ser a quien cuidar o de quien hacerse cargo, sepan y asuman que cuando esa necesidad es clara va a buscar su cauce como agua de inundación aunque tenga que arrasar”(*) Porque el deseo de abortar, señores moralistas, opinologos de vidas ajenas, es como el deseo de libertad: no se cuestiona, se busca. Se busca!

Venimos a decir que nos merecemos el aborto legal en camino de hacerlo libre y feminista, porque nos merecemos la dignidad que nos ha negado históricamente este sistema hetero-capitalista-patriarcal.

La iglesia como institución de poder nos ha perseguido en cada búsqueda de libertad que hemos iniciado, estuvieron en contra de la Ley de Divorcio, de la Ley de Interrupción Legal del Embarazo, de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, de la Ley de Educación Sexual Integral. Están en contra de nuestras identidades diversas que no entran ni nunca entraran en el cuadrado de sus juicios, ni en sus índices acusadores,  fuimos brujas y arrastramos en la memoria de nuestras cuerpas una larga historia de estigmatizaciones, porque si hay algo que no soportan les guardianes de la injusticia y los santos sacramentos, es que nos descubramos libres de sus opresiones, que nos pensemos por fuera de su maquinaria siniestra y que nos inventemos formas mas amorosas de vincularnos, con nosotras mismas y con les otres. Venimos a invitarles al gran aquelarre, a que volvemos “a la etica del caldero donde se ponen en común olores, sabores, memorias, abrigo; dónde no hay una ilustración exclusiva, hay un ir construyendo algo que se puede decir en voz alta porque habita en boca de todas, porque es dicho por la experiencia”.(**)
Abortamos y no necesitamos decir que hacemos otra cosa, abortamos porque desobedecemos sus imposiciones, desbaratamos los sentidos de lo correcto y de lo incorrecto a la hora de decidir sobre el propio cuerpo, tomamos decisiones libres contra el encierro de la maternidad forzada. Venimos a decirles y escuchen bien: nuestras prácticas, la sabiduría ancestral que anida en nuestros cuerpos, el torrente del deseo corriendo por nuestras venas no se conjura con una ley o con la ausencia de ella, es saber y poder inherente a las mujeres y a todas las identidades que este sistema quiere domesticar.
Abortamos porque resistimos, asumanló.

()(*) Fragmentos de Marta Dillon

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*Por Tribu Rosa vm-vn.

Ilustraciones: La Barón de la Cerveza

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