Somxs lxs que joden, y leen.

 *Por Lucia Saavedra                                                     

   MANIFIESTO DEL DESEO

No vamos a zumbar como mosquitas muertas.

Joden las mujeres que desean

Joden las que escriben, las que dicen, replican,invitan, no se conforman, no esperan, no callan.

Joden las mujeres que ganan, y las que pierden y se levantan.

Joden las que gustan y las que no quieren gustar.

Joden las que bailan sin ser cabeceadas y las que invitan a bailar.

Joden las que no son jodidas y con las que no se jode.

Joden las que muestran y las que no muestran nada.

Joden las que quieren todo y las que con querer no basta.

(Fragmento del capítulo 22 de Putita Golosa de Luciana Peker).

Así sin más, somos las que joden. Porque en un principio siempre fue a nosotras a quienes jodieron primero.
El vestido rosa y la cocinita, porque tenés que ser princesa, para enamorar a un príncipe. Y sí, somos así, jodidas. Nadie nos va a querer.
El terror de no ser queridas por no reproducir un modelo de mujer que NO SOMOS. En mi caso, se fue diluyendo a medida que el feminismo fue socavando cada idea. Y a partir de que la perspectiva de género dejó de ser una frase y se acuerpo en mí, empecé a analizar(me) desde otro lugar.

La lectura me da el marco, me resguarda y me acompaña cuando las contradicciones me carcomen las ideas. La lectura a veces me alivia, y descontractura porque me veo reflejada en otras mujeres que me explican que no todo es como lo dicen, y me invitan, como la Peker, a quererme ante todo, entrando en un camino que me ayuda a comprender; procesos personales que están ahí pero no los veo.
Aún así, ponerme a leer a veces se torna difícil, y parece más difícil invitar a otrxs a leer. En uno de los espacios que tránsito todos los días invitó a la gente a leer: ¡una carta con menús!, pero esa carta breve y con letras grandes siempre es dejada de lado y se me exige que explique verbalmente cada comida. A veces pienso, no es tan difícil leer una carta con comida. A veces me acuerdo que existe mucha gente aún analfabeta a la que la carta le resulta un obstáculo y esas palabras son garabatos sin sentido.

Doy cuenta de mis privilegios de poder leer mi menú o un libro, o una calle; pero esto no sería posible sin haber antes entendido que poseo muchos privilegios por mi condición de mujer-cis universitaria, y a su vez, soy parte de un grupo, que muere cada 36 horas, que es juzgadx, bastardeadx y menospreciadx porque el sistema que nos comanda impone que nacer o autopercibirse mujer, lesbiana y/o disidente significa una cadena de múltiples violencias a las que tendremos que someternos. Al mismo tiempo, seremxs lxs culpables y responsables por cada violencia arremetida hacias nosotrxs.

La estructura general ya la conocemos, es el patriarcado que se muestra en cada acto machista y misógino que realizamos. Pero aún así, existen cientos de mecanismos y actos a los que no le podemos escapar, encarnados y enraizados en cada unx de nosotrxs, a veces logramos que se vuelvan menos frecuentes, si es posible identificarlos.

Ignoramos muchas otras partes del mecanismo que nos oprime y subordina. Cada parte de la estructura tiene un sin fin de emboscadas para nosotrxs al constituirnos como sujetxs sumisxs que no cuestionan nada, pues ¿no hay nada que cuestionar?: mandatos, heteronorma, masculinidades, maternidad y aborto, deseo, cuerpxs, menstruación, etc etc. Sin embargo, el enemigo está también en nuestros propios aliados, en nosotrxs mismxs, en esa insistente reencarnación de los modelos dominantes que encontramos en nuestras propias actitudes ; de vida en las más diversas ocasiones (Silvestri, Foucolt para encapuchadas). Por esto, visibilizar(nos) como cuerpxs dentro y fuera del Cis-tema es difícil, somos nuestra propia policía y la policía de otrxs corporalidades.

Fortalecer redes feministas significa entonces, corrernos del lugar de “yuta” propia y de otrxs. Para esto, pienso que son necesario los encuentros, encuentros multitudinarios como los Encuentro Nacional/Plurinacional de Mujeres, Lesbianas y Travestis y Trans, que tienen larga trayectoria; encuentros con otrxs pibxs, de mi barrio, de mi ciudad, y encuentros con nosotrxs mismxs.
En mi caso, en diferentes oportunidades, el encuentro conmigo misma es leyendo. Leyendo un libro, un texto, un poema de los libros de A Pulmón, una reseña en la web, un fanzine o un pdf en el celular.

Leer es privilegio, pero puede transformarse (nos) en libertad.
Les espero en el Taller de lectura feminista para seguir encontrándonos en Matria, siendo este taller parte de un sin fin de actividades culturales que se sucederán en este 2019.
Abierto a todo público, apto para todas las corporalidades comienza el lunes 14 de Enero a las de 19 hs.

Gracias Flor Robledo por el flyer.

Gracias Ailin Devenir por la edición.

Gracias Evita por desenredar ideas.

Gracias Matria por el espacio.

 

¡Se va a caer porque lo estamos tirando!

 

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