¿Justicia neutral o Judicialización de la política?

*Por Sabrina Cabaña

La demonización de la política, y por ende, la idea de suciedad de aquello politizado parece haberse cobrado, en los últimos tiempos, el desencanto de ciertos sectores de la sociedad a todo lo que apenas asome una posición. Lo apolítico, por su parte, es capaz de entregarnos aquella calma en la tormenta, ese velo de verdad, o al menos, la sensación. Debemos confiar en aquellos que prevalecen puros, y en nuestro sistema de gobierno los únicos libres de las ataduras partidarias han sido quienes ejercen el Poder Judicial. La idea de transparencia atañe a la justicia por múltiples razones, principalmente porque su origen surge de la necesidad de contar con un órgano de contralor capaz de someter a la sociedad, incluidos los poderes Legislativos y Ejecutivos, al cumplimiento de la Ley. A esto se suma que la asunción a este órgano de poder es resultado de un selectivo proceso que escapa de la intervención y la elección popular, por lo cual se lo supone libre de influencias exteriores que lo subordinen.

Sin embargo, en los últimos años, el debate por la independencia del Poder Judicial ha cobrado mayor relevancia y pareciera correrse cada vez más de la idea de neutralidad, a tal punto que en múltiples países de Latinoamérica se comienza a hablar de la judicialización de la política, en tanto se percibe que jueces y fiscales operan como actores partidarios, en post de beneficiar a ciertos sectores y perjudicar o desestabilizar, quitando el prestigio o el apoyo social, por medio de la apertura de causas, investigaciones y denuncias, a determinados sectores de la arena política, aunque estas no sean comprobadas durante el debido proceso. Esta operación es denominada LawFare y su traducción más estricta se refiere al uso de la ley, de manera no convencional, para conseguir un objetivo militar.

La utilización del LawFare posee determinadas características que lo diferencian de un procedimiento judicial convencional. En primer lugar, el procedimiento es apoyado por las elites que se encuentran ejerciendo el poder, o en camino a hacerlo. Los sectores más conservadores de la política suelen defender con fuerte énfasis la neutralidad del Poder Judicial, a pesar de que, como sucede en Argentina, muchos de ellos son designados de manera arbitraria y poseen relación directa con el poder Ejecutivo, como es el caso de los 48 magistrados designados por Mauricio Macri en sus primeros dos años de gestión, aumentando estos números por medio de múltiples decretos, asegurando de esta manera una suerte de fidelidad para que las operaciones judiciales no construyan investigaciones en su contra.

Otro de los elementos que podemos identificar es la precisión con la cual el LawFare aparece en la escena política. Esta decisión, lejos de ser arbitraria, responde a momentos en donde el entramado social se encuentra convulsionado, de esta manera, la justicia comienza a acaparar la escena mediática posicionando “enemigos” que no necesariamente se encuentran en el centro del conflicto, y que son citados allí de la mano de dudosas pruebas delictivas, que poseen múltiples inconsistencias y testigos con relatos difíciles de comprobar. En esta línea, la aparición de la “Causa de los Cuadernos” puede ser utilizada como un claro ejemplo, debido a que el timing en el que surge coincide con un periodo en el que el gobierno de Cambiemos se encuentra atravesando una fuerte deslegitimación y pérdida de apoyo, a lo que se le agregan las comprobables denuncias por los cientos de aportantes falsos durante las elecciones de 2017. Sin embargo, el costo político parece haberse disipado en tanto entra en la escena la persecución a Cristina Fernández, la urgencia para quitarle los fueros y la petición para allanar sus propiedades, congelando las investigaciones enfocadas al actual gobierno, o al menos corriéndolas de la escena pública.

Finalmente, la utilización de esta herramienta jurídica solo es posible si es acompañada por el apoyo activo de los medios de comunicación hegemónicos, encargados de mantener en la agenda mediática las acusaciones incorporando, en muchos casos, de manera irresponsable elementos que obstruyen la investigación pero que, sin duda, logran concentrar el interés de la sociedad construyendo paralelamente un cerco mediático que invisibiliza el resto de las problemáticas sociales.

De esta forma, el LawFare ha logrado sostenerse como uno de los elementos primordiales para el desprestigio casi exclusivo de gobiernos populares, como los de Lula Da Silva o Evo Morales. Frente a ello, es fundamental luchar por un ejercicio de judicial pleno, que conserve las garantías fundamentales, redefiniendo los límites de la parcialidad, para que la justicia vuelva a ser una trinchera de resistencia ante los embates de las elites gubernamentales.

 

 

Ilustración: Eneko 

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