Feria Autogestiva: un espacio de resistencia y organización comunitaria

Estuvimos conversando con Ayelén Herranz, una de las impulsoras de la Feria Autogestiva, que se realiza una vez al mes en el Subnivel. Nos cuenta que este domingo será la cuarta edición y cómo surgió la necesidad de crearla; cómo hacer para participar; las complicaciones a la hora de llevarla adelante y sobre su propio emprendimiento de cosmética natural.

Ayelén nos cuenta que lxs feriantes de Villa María y Villa Nueva se vieron en la necesidad de agruparse porque “en la unión encontraron la fuerza para mantener su libertad e independencia económica”. Además, asegura que la situación económica y social que vive el país suma a que la feria crezca, por la necesidad de la gente de generar un ingreso extra.

Explica que esta iniciativa surgió de conversaciones entre conocidxs en ferias realizadas en casas particulares, en las que dieron por sentado que precisaban dar a conocer sus productos en un lugar más visible y que tenga mayor concurrencia. Ayelén, se propuso entonces, averiguar sobre cómo conseguir permisos y los requisitos para poder llevarla a cabo.

Comenta que, en la primera edición, fueron alrededor de 25 y 30 feriantes lxs que participaron, y que una vez al mes se pacta una fecha en conjunto. El próximo domingo a las 14:30 hs. es la cuarta edición en el Subnivel y lxs feriantes son cada vez más. Actualmente, interactúan alrededor de 80 personas en el grupo de WhatsApp. En éste se compartió un documento en el que hay una “serie de convenciones y reglas que se han ido acordando desde el primer encuentro y que son de público conocimiento y difusión para todas las personas que quieran ser parte de la feria autogestiva”, señala Ayelén.

Por otra parte, afirma que estos espacios alternativos al mercado “convencional”, son ejemplos de resistencia y lucha para mantener la libertad y la independencia económica, “que es lo que la autogestión promueve”. Además, expresó: “considero que no es un espacio que reemplace el mercado tradicional, sino que es un complemento ya que, indudablemente, hay cosas que no podemos evitar -como los servicios-; pero tener una herramienta fuerte y paralela como un grupo organizado de personas que luche por mantenerse independiente, es una forma de acceder al sistema simplemente para tomar de él lo que unx necesite”.

Particularmente, además de su emprendimiento de cosmética y medicina natural, Ayelén trabaja independientemente como community manager (mantenimiento de redes sociales). Con respecto a esto opina que “es fundamental poder moverse en más de un rubro al mismo tiempo, no encasillarse; porque la autogestión es así: hay que estar atentx a cómo va cambiando el panorama social y las necesidades propias y de la gente para ir adaptándose si unx quiere que ese tipo de actitud frente a la economía se mantenga vigente”.

Ayelén explica que las tareas que tienen que ver con el pedido de permisos, el alquiler de tablones, el armado y desarmado, se van rotando entre todxs lxs feriantes, “para no cargar a nadie con la misma responsabilidad y para que todxs tengamos conocimiento igualitario de las tareas que la feria demanda”. Para formar parte de este espacio se debe contactar a algunx participante para que le pase el enlace que lx agrega directamente al grupo de WhatsApp, allí se puede reservar un puesto dentro de los tablones con un costo mínimo para alquilarlos o de lo contrario, llevar mobiliario propio -mesa, manta, perchero- y no pagar por el espacio. Herranz aclara: “La feria autogestiva no es un colectivo, sino que es un espacio organizado”.

En las ferias predominan los productos artesanales: alimentos, accesorios, encuadernaciones, collages, dibujos, libros, feria americana (ropa), cosmética, stickers, cuadros; hasta hay un sector de “gratiferia” en el que cualquiera puede dejar y/o llevarse cualquier objeto que allí se encuentre, sin un intercambio monetario. Los únicos tipos de productos que se prohíben son aquellos que necesitan refrigeración, que contengan carne o derivados de lácteos “por una cuestión de habilitaciones de bromatología, y cuestiones sanitarias que podrían llegar a poner en un aprieto al feriante llegado el caso de un control”, advierte Ayelén.

La impulsora de la Feria Autogestiva, cuenta las ventajas de consumir los productos que se venden en estas ferias, destaca que “se reduce mucho el costo final del producto”; y que, además, comprando directamente al elaboradorx, se está colaborando con la economía directa de esa persona y se tiene un contacto directo con el proceso productivo. “Es lo más confiable saber que el pastelito, la yerba, la crema para manos que estás comprando, es producida y elaborada directamente por la persona que te lo está vendiendo; entonces cualquier sugerencia, duda, inquietud, puede ser consultada directamente”. En este sentido, expresa que se siente “tranquilidad” al saber que la elaboración artesanal “nos posiciona fuera de un montón de cuestiones de mercado global que atentan, no sólo contra nuestra economía, sino también contra nuestra salud.”

Por último, nos cuenta sobre Rizoma, su emprendimiento personal, que trata sobre producción de cosmética y medicina natural. Ayelén resalta: “El cuerpo es el que me fue y me va guiando a la hora de elegir qué producto nuevo hacer: siempre pienso en qué necesito, entonces lo investigo, lo elaboro, lo testeo en mí, en amigxs, en conocidxs y recién cuando estoy segura de que el resultado me gusta y estoy conforme, es cuando lanzo un producto nuevo para Rizoma.” Concluye diciendo que, gracias a esta feria y las redes sociales, se le presentaron formas alternativas dónde hacer públicos estos procesos y valora la posibilidad de “ir compartiendo la sabiduría de la naturaleza, que es infinita”.

* Fotos tomadas durante la última edición de la feria por Sole Darda.

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