Organización y lucha: Agua, tierra y trabajo

“Movimiento, porque es algo que se mueve, que no está quieto, que necesita conquistar cosas para estar vivo”, así lo definieron integrantes del Movimiento Campesino de Córdoba (MCC) con quienes tuvimos la oportunidad de compartir unos días. Nos encontramos con Carlos Julio, Eduardo, Juan Camilo, Rosa, Mauri, Rubén, para nombrar a algunxs de tantos compañerxs con los que compartimos unos días de trabajo colectivo.

En los comienzos de los años 2000, surgen en distintas partes de Córdoba “centrales” de trabajadores, productores, profesionales universitarios comprometidos con el cambio social, con intenciones de organizarse. Éstas, se consolidaron luego de un tiempo de articular trabajos y conocimientos: durante el año 1999 nace la Asociación de Productores del Noroeste de Córdoba (APENOC); que junto a otras organizaciones que fueron surgiendo como la Unión Campesina de Traslasierra (UCATRAS); la Organización de Campesinos Unidos del Norte de Córdoba (OCUNC); la Unión Campesina del Norte (UCAN); y la Unión Campesina del Oeste Serrano (UCOS) conforman hoy el MCC.

Charlamos con lxs compañerxs sobre distintas cuestiones:  cómo se conformaron y algunas de sus áreas de trabajo; en qué consiste el Movimiento y por qué apostar a esta forma de organización desde hace tantos años.

“El Movimiento surge como una lucha de campesinos y campesinas que ni siquiera tenían el derecho de llamarse como tales”, fue la afirmación que disparó la charla. Contaron que, en el comienzo de la lucha, por ejemplo, si tenían que realizar algún trámite, la burocracia los consideraba “jornaleros”, así, desde el principio, sus derechos posesorios estaban coartados, sin reconocimiento alguno. En este sentido, reconocen que el nacimiento del Movimiento tiene que ver con una lucha por la dignidad, por autovalorarse. Además, se fueron organizando distintas áreas de trabajo o intervención en base a cada uno de los derechos vulnerados.

“Las áreas de trabajo que se armaron fueron en función de las luchas. Fue muy fuerte el área de territorio entonces, porque territorio excede el derecho a la tierra, la idea de la propiedad privada de la tierra, del título, sino también por el uso”, definieron, y destacaron también el uso comunitario de las tierras en muchos lugares, por ejemplo.

Desde los inicios, distinguen la necesidad de entender que en la lucha debían estar todos y todas, y por esto, se requerían procesos de formación y estudio. Así, también se consolidaron diversas áreas de formación, talleres vinculados a cuestiones de género que iban surgiendo con el paso de los años, y una conquista muy significativa como fueron las escuelas campesinas.  Hoy ya son 3 escuelas pensadas y gestionadas desde el Movimiento, que ejecutan programas y proyectos abalados por el Estado provincial.

La charla se sucedía entre jornadas de trabajo colectivo. Mencionaron que hoy el sector del Estado que debería responder a la agricultura familiar campesino indígena se encuentra en total retroceso, teniendo en cuenta el último despido de los 330 trabajadores vinculados al área de agricultura. En este marco, se preguntan ¿qué va a pasar con el movimiento? Y la respuesta es simple y concreta: “El movimiento va a seguir, como sigue, porque está fundado en las familias campesinas, que resuelven sus problemas cotidianos y sus conflictos, en sus lugares, en sus territorios. De forma colectiva, organizada, con niveles de decisiones, siempre la decisión se toma en la comunidad”.

Llegando al final de esta charla, les preguntamos por qué siguen apostando su trabajo, sus intenciones, porque abordar esta forma de organización. Resaltaron que lxs mantiene vivxs la posibilidad de estar en la lucha, y que resultaría muy triste no estarlo. En relación a esto, contaron que hoy, entre otras cosas, están trabajando en la problemática del agua en conjunto entre compañeros y compañeras, explicaron que no sólo se trata de realizar acciones en los territorios donde habitan, sino que también viajan a acompañar a la formación de equipos de trabajo en otras provincias como por ejemplo Chaco, Santiago del Estero, Mendoza.

“El agua es un derecho humano, desde 2008 está concebido como tal, lo que pasa es que, si vos no lo llevas a cabo con la lucha y con todos los días hacer algo para que eso suceda, queda en letra muerta como tantas otras cosas”, expresaron, asimismo, para hacer valer este derecho, desde el Movimiento se interpela a los responsables de que esto suceda, y entienden que esto se logra con organización.

En cuanto al agua, informaron que actualmente están discutiendo e investigando un proyecto que implica la incorporación de energía solar, que, según lxs compañerxs, tiene que poder llegar a todas las casas. En esta iniciativa, el MCC articula con la Universidad Nacional de Villa María a través del proyecto Compromiso Social Universitario, particularmente con un grupo conformado por una profesora y estudiantes de diversas carreras (Ambiente y Energías Renovables; Ingeniería Agronómica; Óptica Oftálmica y Comunicación Social), que se organizaron en un Voluntariado.

Por otra parte, nos cuentan que también se está trabajando en un proyecto de Extensión que incluye a la Universidad Nacional de Río Cuarto en torno a las conocidas zoonosis; tuberculosis y brucelosis, para dejar instaladas capacidades en las comunidades y estudiar el estado sanitario de las majadas de cabras.

El trabajo en conjunto se visualiza y concreta en la práctica, en el territorio, en el intercambio de saberes, en el diálogo y la investigación. Al finalizar la charla, reflexionamos sobre el trabajo colectivo y este proyecto que reúne distintas fuerzas y rescatamos que esto genera motivaciones tanto personales, como grupales “que haya más gente que quiera cambiar el mundo, con cada cosa que hace”.

*Es preciso destacar, que las integrantes de La Ventolera, en este caso sentimos una interpelación distinta a otras notas o informes, ya que también formamos parte del grupo -Voluntariado: Nuestra tierra, monte y agua- que está trabajando y organizándose con el MCC. Esta nota fue realizada en el primer viaje y encuentro con lxs compañerxs del Movimiento, que se desarrolló el pasado fin de semana del 21 de abril.

 

 

Las ilustraciones de la nota pertenecen a Carlos Julio.

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