Llegó a Villa María la banda que nadie esperaba

Purpurina Pop Chow, un fogón queer, una forma de hacer disturbios. Una fusión de estilos artísticos. Una banda que, según sus creadores, nadie necesitaba o nadie esperaba, pero que, sin embargo, está reivindicando la palabra villamariense y configura otras formas del decir, de cantar y de leer. Poetas musicalizados que fusionan la onda performática, la música y la poesía.

Ignacio Canelo y Manuel Lunari nos contaron que se conocieron en un Slam Vriya María. Luego, en una feria autogestiva en una casa comenzaron a entrecruzar sus formas de decir, hacer, expresar con y desde el arte.  La primera presentación fue en Matria, parador y bar de la ciudad ubicado en la costanera.

Manuel expresó que se trata de poder lograr un diálogo entre sus estilos. “Lo que surge desde esa vez, es poder hacer una reinterpretación de algunas canciones que nos parecían interesantes, desde la posibilidad que implica mostrarlas, con la simpleza de una guitarra y una voz, entrecruzada con la palabra”.

En relación a las canciones seleccionadas para cada presentación, Ignacio comentó que tienen una connotación social, sentimental, que “tienen algo que decir”. Y agregó que la intención es armar una presentación al estilo de un fogón, en este caso la idea es guitarra y dos voces, pero sumándole la intervención literaria de Manuel, que, podría asimilarse de alguna forma a una payada. Asimismo, destacó que los temas tratan en general de sociedad, actualidad, y también de temáticas vinculadas a lo local, a la región villamariense, tanto desde la política como desde lo social y cultural. Explica que en la lista nunca repiten un tema, siempre se toca una sola vez o se retoma después de mucho tiempo, y se arma “durante la marcha”.

En una presentación realizada en el bar Madre Selva, lxs Purpurina se definieron como “la banda que nadie esperaba” o que nadie necesitaba. Manuel agrega que, por otra parte, no eran- no son- en sí una banda, en términos “tradicionales”. “Sentíamos la libertad de expresar cosas que de otra forma no saldrían, y de experimentar desde un lugar que tiene que ver más con tomarse la libertad de equivocarse arriba del escenario y que del error surja otra cosa”, afirmó. Además, reconocieron que esta forma de expresión se vincula con el espacio del Slam de poesía, en el que dialoga la improvisación constante. Por su parte, Ignacio también relaciona el estilo utilizado por Purpurina, a distintas formas de expresión que se configuran en el Slam, como por ejemplo leer en voz alta sin micrófono, leer de espaldas, leer desde el público, cantar, rapear, “formas que le dan a la lectura un condimento más”, señala.

Reivindicar la palabra

Manuel resaltó: “Yo veo una necesidad de que la palabra vuelva a tomar un lugar público y que sea desde un lugar poético y no solamente enunciativo, en la cultura local”. Y, siguiendo esta idea, “que ese nivel poético cruce diferentes campos, no solamente la poesía romántica clásica, sino poder hablar en una poesía sobre Monsanto, sobre el desempleo, inundaciones, desamor, utilizar metáforas, colores”, agregó Ignacio. En estos términos, remarcó “nuestro compromiso como poetas musicalizados es ese, reivindicar la oratoria”, articuló esto al hecho de que, hasta el momento, sólo realizan covers, temas de otras bandas, como por ejemplo Madre Chicha.

Lxs artistas valoraron a dicha banda local, considerando que “es una banda que permitió arrastrar con ella muchas cosas, muchos movimientos y sentidos, tanto poéticos como artísticos”, y de esta forma ha permitido que surjan nuevas propuestas y que las que ya existían se reivindiquen desde otro lugar, que además no coinciden con el del arte que se observa en los espacios oficiales.  Mencionaron que Madre Chicha también permitió hablar de problemáticas que atacan a todo el mundo, por ejemplo, las inundaciones, pero desde una perspectiva totalmente villamariense, “tiene esa bandera de que vos habitás los mismos espacios que la canción recorre, te despierta sentimientos, creatividad”.

“Hemos intentado con Purpurina hacer una genealogía de ciertas voces locales”, distinguió Manu. Mientras que Ignacio agrega que también han interpretado temas de Jairo Emil.

¿Por qué “Purpurina Pop Chow”?

Entre risas, lxs purpurina nos cuentan que, en parte este nombre surgió por un chiste, con la marca de comida para perros “Purina dog chow”, cuestión que se complementa con la idea de que, en el momento en que surgieron existía un debate por el uso de purpurina en las marchas.

“Purpurina Pop Chow es un poco reírse de esta noción de que el pop tiene que ser siempre liviano, fácil y brillante, y que por ahí no, ocurren también otras cosas -incluso en los espacios más pop- que tienen que ver con lo popular específicamente”, explicaron. Reconocieron que en sus presentaciones hay pocos temas pop, pero si hay una forma popeada de cantarlas. Vinculan esto a la posibilidad de crear sus propias versiones de las canciones, por ejemplo; y por otra parte al utilizar solamente guitarra y voces e interpretar temas quizás ya conocidos, logran de esta forma decir cosas que interpelan desde otros lados, problematizando la realidad social. “Estas escuchando los acordes de un tema de Fito Páez, y de la nada empiezan a hablar de la pobreza desde un punto de vista mexicano, son cosas que no se esperan y que a la gente les parece que está bueno”, señalan.

¿Qué hacen lxs purpurina?

A esta fusión de arte y formas de expresión, se les ocurren algunas definiciones cuando les preguntamos esto. “Hacemos lo que podemos con lo que tenemos”. “Hacemos un fogón queer”. “Hacemos disturbios”. “Somos la banda que nadie esperaba, ni nosotros mismos; la banda nos hizo a nosotros”. Finalizan diciendo que la intención es “invadir de a poco los espacios y lo que se dice”.

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