EL FUTURO ES FEMINISTA: ¡somos un montón y no tenemos miedo!

*Por: Milagros Miranda y Victoria Hinojosa

Estas últimas semanas en Argentina el feminismo ha estado en la agenda publica, escuchamos diversas opiniones al respecto, de todos los matices, a favor y en contra, que se pudieron visualizar en las redes sociales y los medios de comunicación, que intentan muchas veces callar la lucha de las mujeres, desviar la atención de forma tendenciosa, desvalorizando nuestra militancia de base. Fueron días intensos, enérgicos, y llenos de lucha, desde la obtención de la mayoría de firmas para el inicio del debate sobre la despenalización del aborto en el congreso, hecho histórico en la Argentina, hasta la expresión del 8M, paro internacional de mujeres, que se manifestó en más de 30 países del mundo, donde las mujeres nos hicimos escuchar en las calles, con números que superan en muchos lugares a mas del doble de mujeres, que hace apenas un año atrás, manifestándonos en las calles.

Sabemos que el movimiento de mujeres en la Argentina ha crecido significativamente en los últimos años, pero es una lucha histórica, muchas veces visibilizada, acallada.

¿Existe un movimiento en la Argentina tan heterogéneo como el feminismo?, ¿Existe en el mundo otra expresión como el 8M, en donde tantas voces juntas se levantan el mismo día?, ¿Existe otro espacio como el Encuentro Nacional de Mujeres, en el cual una vez al año más de 80mil mujeres de todas partes del país tenemos un punto de encuentro común, para coordinar una agenda del movimiento, encontrarnos y fortalecernos colectivamente?, ¿Existe una manifestación más movilizarte que el  NI UNA MENOS, cada 3 de junio, en  donde salimos a las calles a pedir “ni una muerta más por femicidio” –mal llamados “crímenes pasionales”- y en la mayoría de los casos por  un varón de su círculo más íntimo?  , ¿Existe un movimiento que dé cuenta de unidad y lucha, como lo es el movimiento de mujeres, en esta coyuntura  de avance de la derecha, del neoliberalismo más crudo, del capitalismo más feroz, en todo el continente?.

Hace unos días estuvimos palpitando el tan esperado, para nosotras, 8M:  el 8 de marzo es el día internacional de la mujer trabajadora, en conmemoración a un grupo de mujeres trabajadoras de una fábrica textil llamada Cotton, que murieron luchando por sus derechos, en Nueva York (1908).

Foto de Lula Almirón

Día que se convirtió en un hecho político, colectivo lleno de resignificaciones conseguidas luego de años de lucha. Las lesbianas, trans y demás disidencias que se reconocen bajo el genero mujer, hicimos temblar la tierra y  levantamos fuerte  la voz con demandas como: “igual trabajo por  igual salario”; pedimos por que se el trabajo doméstico; por  cupo laboral trans; representación de las mujeres en los espacios de poder con la implementación de la paridad de género; eliminación de violencias dentro de los ámbitos laborales; la feminización de la pobreza; en contra del ajuste del gobierno nacional que nos tiene como principales afectadas; por la despenalización del aborto en Argentina; por las desaparecidas; queremos justicia en los casos de femicidio y travesticidio; por el reconocimiento por el trabajo sexual;  por condiciones dignas de trabajo, basta de acoso callejero, libertad a las presas políticas, basta de violencia de genero en todas sus formas;  basta  de violencia institucional en la policía y en la justicia cuando una mujer tiene la valentía de denunciar; queremos educación sexual integral en las escuelas; basta de discriminación a las mujeres migrantes, trans o de clases populares en la salud pública; basta de un Estado ausente, queremos que el Estado escuche y atienda nuestras demandas, creemos que es el principal responsable de los mas de 300 femicidios de los que se tiene registro en la Argentina en 2017; por las más de 450mil mujeres que mueren por abortos clandestinos e inseguros; por las más de 3mil mujeres y niñas de todas las edades desaparecidas.

A pesar de que el sistema capitalista y patriarcal intenta poner por encima las lógicas de consumo, que no hacen más que resaltar los estereotipos de género a través de campañas publicitarias, promociones y canjes de productos.  Por otro lado, el feminismo avanza batallando con consignas como “ni flores ni bombones, QUEREMOS NUESTROS DERECHOS”. Esto deja bien en claro que nos mueve el deseo de convertir este día en un hecho político a nivel global en el cual salimos de “lo privado”, para ocupar el espacio de “lo público”.

Un dato de color transformado en victoria de éste 8M es la el trabajo colectivo dentro  de las  asambleas en cada rincón del país, de mujeres, trans y lesbianas (y demás disidencias). ¡En éste aspecto la unidad de todas tiene que ser el camino en el que nos encontremos de ahora en más, porque la lucha es con nosotras!

Sabemos que, así como tenemos avances también tenemos retrocesos que nos calan muy profundo. Como por ejemplo que al otro día del 8M en Mendoza nos maten a una hermana. Si bien esa realidad nos golpea cada 18 horas en nuestro país, también sabemos que “estamos para nosotras” y dispuestas a salir a tomar las calles para recordarle a Estado que no estamos dispuestas a ceder ni a retroceder ni un paso hasta que éste nos garantice el goce de nuestros derechos, como exigimos y deseamos.

Como dijo Cecilia Merchán hace unos días en nuestra ciudad “no se puede ser revolucionario y no ser feminista” Villa María no se quedó afuera de la lucha  y tuvo su propia asamblea, en la que pudimos sentir el trabajo colectivo del que hablamos anteriormente. Sabemos que es el medio más efectivo para hacerle frente a heteropatriarcado y todas opresiones que éste conlleva.

A pesar de los reiterados golpes mediáticos -los insultos, los escraches a compañeras, los mensajes llenos de violencia de parte de la sociedad villamerience- recibidos, en especial en el campo de las redes sociales. El 8M para nosotras fue un día lleno militancia, unión y deseo. Siendo capaces de transformar las “criticas” demonizadoras alegría, canciones, mística, colores y brillos que nos llenaron y traspasaron las cuerpas por completo.

Nos sentimos orgullosas de reconocernos feministas y formando parte de  “Mujeres en movimiento VM y VN” que es la asamblea de mujeres que nos unió para organizar en Villa María y Villa Nueva el 8M y que esperamos nos siga encontrando.

Nos sentimos potentes, capaces y orgullosas, de pertenecer a este presente de lucha, al tiempo y al país del “Ni una menos”, de los multitudinarios encuentros de mujeres, de los pañuelazos y del 8M. Dónde los barrios, las calles y las plazas son nuestras. Ahí es dónde cada vez que nos falta una hermana o algún “machirulo” nos violente vamos a estar gritando  ¡“hermana yo si te creo”!

Celebramos esta unión al grito de ¡estamos hartas! Y hoy juntas y en resistencia, nos abrimos caminos frente a un sistema que intenta fraccionarnos construyendo y reforzando el sentimiento de sororidad entre nosotras, haciendo de esto un acto revolucionario. Solo vamos a poder vencer juntas y organizadas, teniendo en claro que el enemigo de todas es el machismo, no la compañera que tenemos al lado.

Esto nos compromete a (re)pensar los espacios que habitamos como las organizaciones sociales, políticas, gremiales, barriales, estudiantiles. Porque el patriarcado es un enemigo poderoso de la justicia social latente en cada uno de éstos espacios, internalizado por cada une de nosotras y nosotros. Y es acá donde está, quizá, lo más duro de esta tarea: la reflexión constante sobre nuestras prácticas, revisarlas y en función de eso proyectar estructuras sociales más equitativas, dentro de las cuales se establezcan vínculos y relaciones (de poder) menos opresivas y violentas.

Nos mueve el deseo de vivir en una sociedad mejor, y no creemos que sea esa una utopía.

Como dijo Lohana Berkins “No es fácil ser mariposa, en un mundo de gusanos.”, claramente sabemos que no es fácil, que es una lucha cotidiana, pero nos mueve el deseo de que todo lo que no nos gusta sea cambiado.

 

 

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