De brujas y machis

* Escriben Ailin del Campo y Lucía Saavedra

Autoproclamadas brujas y machis como decisión política, convocamos a todas contra el patriarcado, a mujeres anónimas y a las organizadas, todas deseosas de poder transitar una vida libre.

Y así como nos acusaron tantas veces de BRUJAS por desobedientes, hoy nos reapropiamos del término y las recuperamos de la invisibilidad que le ha otorgado la historia oficial. Este exterminio contra miles de mujeres es conocido como cacería de brujas, lo cual realmente consistió en un conjunto de violencias y terrores cometido infinidad de veces a lo largo de la historia dirigido a toda mujer que sea considerada destructora del orden social, al mismo tiempo que se les adjudicó el rol de villanas para legitimar dicha persecución.

Desde nuestra rol de mujeres latinoamericanas reivindicamos también a la MACHI. Porque lo merece, le corresponde y nos atañe dar cuenta a cada una de nosotras que si queremos revelarnos contra el sistema patriarcal, debemos hacer un llamado a nuestra sangre ancestral a que se levante.

Luego de la Campaña del Desierto suscitada en la Patagonia Argentina, la figura de la machi fue prácticamente inexistente. ¡Nos colonizaron hasta la herencia del conocimiento ancestral!

La machi es una guía para las enfermedades tanto físicas como espirituales, una guerrera en todos los ámbitos de la vida. Es el espíritu de guerra el que quieren callar, impedirnos la pelea, apagar cualquier fuego de rebelión y sabiduría que no encaje en este mundo.  La machi, una figura con poder y decisión, no entra en la cotidianeidad del huinca (hombre blanco). Prácticamente nunca hemos podido hacer eco del rol de la mujer en los pueblos originarios, llámese Mapuche, Tehuelche o Quechua; todas han sido invisibilizadas, siempre en un papel pasivo, jamás como lo que son, una figura elemental en la resistencia cotidiana.

Así como hoy el movimiento feminista amplio y diverso recupera a estas mujeres como sujeto histórico, a la vez que visibiliza y nombra las desigualdades y opresiones con las que crecimos y convivimos todos los días, cuyo origen se encuentra en este sistema heteropatriarcal capitalista que funciona en base a múltiples injusticias de índole de género, clase social, etnia, entre otras.

Nos organizamos y construimos un camino de lucha y acompañamiento mutuo. Reconociéndonos compañeras, creyendo en nosotras ya que en este andar que no es sencillo, ser contenidas no significa lo mismo que estar solas.

Sabemos que aún falta bastante para acabar con este sistema pero no todo sigue siendo igual. El feminismo ha encontrado nuevos espacios para hacerse visible y lograr que una parte de los medios masivos de comunicación, al menos, nos escuchen en reclamos que hasta hace poco tiempo eran tabúes, como el pedido de aborto legal, seguro y gratuito en cualquier lugar. Que nuestras voces se escuchen ya es un pequeño paso de avanzada.

Y ahora que sí nos ven, nos reafirmamos en la lucha en vista al próximo 8 de marzo, el segundo Paro Internacional y movilización de mujeres e identidades disidentes.

Nos encontramos todos los viernes previos al paro en reuniones abiertas para todas aquellas que desean participar. Este viernes se realiza en la Casa Popular Eduardo Requena, en Jujuy y Humahuaca, barrio Nicolás Avellaneda, Villa María. ¡Hermanas, a la huelga!

¡Esta lucha no es en vano

vamos todas las cuerpas al paro!

Villa María y Villa Nueva tiene su Asamblea

de mujeres, identidades disidentes y feministas

¡Ahora, estamos todas listas!

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