Dos piedras, dos pantalones y una remera roja

Por Claudia Cesaroni para El Cohete a la Luna

Foto: Nicolás Rapetti (archivo nota)

La Cámara Federal y una decisión que pone en un juego la libertad y el derecho de todos.El jueves 4 de enero la Sala II de la Cámara Federal en lo Criminal y Correccional Federal, integrada por los jueces Eduardo Farah y Leopoldo Bruglia, confirmó seis procesamientos a otras tantas personas detenidas a disposición del juez Claudio Bonadío desde el jueves 14 de diciembre, en la primera de las dos movilizaciones (y consiguientes represiones) contra la reforma del sistema de seguridad social que afecta a millones de beneficiarios de prestaciones sociales, la llamada “reforma previsional”.

Bonadío había resuelto mantener presas a 7 personas, algunas porque no podían acreditar un domicilio a gusto del juzgado, otras porque tenían algún lejano antecedente penal. En uno de los casos se consiguió la libertad. Los otros seis continúan detenidos en cárceles federales. En el caso del joven Esteban Rossano, de 19 años, según se lee en la resolución del juez Bonadío, porque “se le atribuye al causante una conducta violenta y por sobre todas las cosas irrespetuosa de las autoridades de la ley. En este sentido, de ha visto involucrado en un evento en el cual precisamente, los protagonistas se habrían manifestado violentamente contra distintas fuerzas de seguridad, arrojándoles elementos contundentes, lesionando a una gran cantidad de efectivos y dañando diversos móviles, entre otras cosas. Ello, aun cuando no se hayan dictado resoluciones de mérito sobre su responsabilidad o ajenidad a la imputación, luce como otro aspecto objetivo a evaluar. En lo concreto, debe mencionarse que ROSSANO, fue detenido en aquella ocasión y se le secuestró del interior de su mochila, dos piedras, distintos volantes o panfletos de diferentes organizaciones partidarias”

La “violencia” de la conducta de Rossano nunca fue descripta. Lo que se lee es el mismo relato genérico e indeterminado que se le expone al resto de los detenidos y detenidas ese día, al momento de tomarles declaración indagatoria. Lo irrespetuoso, tampoco. Quizá, un reclamo frente a una detención brutal, no lo sabemos. Los volantes, sí. En el expediente judicial iniciado el 14 de diciembre, se encuentra esa descripción: “…dos (2) piedras, dos (2) copias de volantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores, un (1) volante del Partido Piquetero y un (1) volante de Organizador Obrero Internacional…”

La resolución de la Sala 2 del 4 de enero, por su parte, describe las pertenencias de Rossano de otro modo: “En concreto, al nombrado le fue secuestrada en esa ocasión una mochila en cuyo interior se hallaron dos piedras, dos pantalones y una remera roja…”

Conclusión: Rossano sigue detenido en una unidad de máxima seguridad del Servicio Penitenciario Federal por tener, supuestamente, dos piedras, algunos volantes, ropa.

No hay, en toda la resolución de la Sala 2 de la Cámara, otra explicación racional de esa detención. Recordemos que todavía el juez Bonadío no ha dictado ningún procesamiento, y que sigue tomando indagatorias. No se indica de qué modo Rossano podría obstruir el accionar de las autoridades judiciales y/o policiales en lo relativo a las investigaciones pendientes. Falta, dice la Sala 2 “la culminación de los estudios ordenados tanto en relación a los teléfonos celulares como así también de los registros fílmicos del día de los hechos, respecto de los cuales -en el marco del expediente CFP 20075/2016- se ha dispuesto su cotejo a través de la División Reconocimiento Antropométrico de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires”. Cómo Rossano podría interferir en esos estudios, no sabemos ni se explica. Sin embargo, concluyen los camaristas, “la restricción de su libertad se presenta -de momento- como la única alternativa viable para garantizar los fines de este proceso”.

No conocemos los fundamentos para sostener las detenciones en los otros casos. Estos sos gravísimos. La preocupación no debería ser solo de los directamente damnificados, ni de los abogados y abogadas que hemos asumido solidariamente sus defensas, sino de cualquiera que valore su libertad y sus derechos, porque con este tipo de decisiones judiciales es precisamente eso lo que está en juego.

Claudia Cesaroni es abogada, integrante del CEPOC y del Foro Contra la Violencia Institucional.

 

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