“Yo le gano al sistema, el sistema no me gana a mí”

El Instituto de Educación Superior del Centro de la República “Dr. Ángel Diego Márquez” –INESCER- lleva a cabo desde el año 2007 el Proyecto de Educación en Contexto de Encierro. El mismo, tiene como objetivo garantizar el derecho a la educación para todas las personas en situación de privación de la libertad; surge en el año 2008 frente a inquietudes de una persona que se encontraba en la cárcel y  quería iniciar una carrera de educación superior.

La concepción de que la educación es un derecho, para las personas que se encuentran privadas de su libertad –una realidad ajena para muchos de nosotros- comenzó a serlo hace algunos años mediante la modificación de la Ley n° 24660 que generó un cambio de paradigma al respecto. Antes la educación en los servicios penitenciarios era percibida como un beneficio que podían gozar quienes cumplan con diversos requisitos (en otras palabras a modo de “premio”) como el buen comportamiento, por ejemplo.

El proyecto comenzó a tener vigencia con las carreras de Tecnicatura en Comunicación Social y Trabajo Social que dicta el INESCER. Actualmente, y debido a modificaciones en la propuesta educativa del instituto, se siguen dictando Comunicación Social con 4 estudiantes y la Tecnicatura Superior en Gestión de la Producción Agraria con aproximadamente 13 estudiantes -3 que ingresaron en 2016 y 10 que acaban de concluir el cursillo de ingreso-.

A partir del 2016 se conformó el Equipo de Educación en Contexto de Encierro dependiente del proyecto y formado por profesores del instituto y estudiantes que, mediante un proceso de selección por parte de los directivos, desempeñan el rol de ayudante alumno. Así, todos los jueves se dirigen al Servicio Penitenciario nº 5 para encontrarse con los y las estudiantes del INESCER que se encuentran alojados en el penal ya sea para vehiculizar materiales de estudio, evacuar dudas, y también para funcionar como nexo entre los y las estudiantes y los profesores de cada materia que preparan. Cabe destacar que la modalidad que transitan es la de “estudiantes libres”.

En este sentido es que nos reunimos con L.S en la biblioteca del INESCER, un estudiante del Servicio Penitenciario que inició su trayecto de ingreso para la Tecnicatura Superior en Gestión de la Producción Agraria dentro del penal, pero lo continuará estando ya en libertad. L.S se encontraba privado de su libertad, terminó sus estudios secundarios ahí mismo conforme a la obligatoriedad que establece la ley, en el CENMA nº 96 –anexo unidad penitenciaria-.

Respecto del espacio escolar dentro del penal, destacó: “Vas a la escuela y te olvidas de todos los problemas, te concentras ahí y cuando te acordas ya se pasó la hora. Además, aprendí. O sea, tenés esas dos ventajas”. Nos comentó que quiere continuar más allá de su edad y afirma que: “Nunca es tarde y todos los días se aprende. Incluso terminas la escuela, y seguís aprendiendo”. En este sentido contó que cuenta con el apoyo de su familia en este camino de continuar sus estudios, lo valora como algo importante, que lo motiva e impulsa a proyectar en un futuro.

L.S terminó su condena dentro del sistema penal, pero los estigmas que acarrea una persona que estuvo privada de su libertad se sienten más en el afuera. En relación a esto, L.S dijo: “Yo creo que el que sale en libertad, es porque ya pagó lo que tenía que pagar. Después en el afuera, te juzgan y te siguen juzgando. Por ahí esto te lleva toda la vida”. Y agregó: “Es lo que te duele más, que te juzguen estando en libertad que estando adentro de la cárcel, porque si vos salís y ya pagaste, te duele más que te juzguen afuera”.

Ya en libertad, nos comentó que más allá de que tenga su casa, si no tiene trabajo, algo estable para sobrevivir, es difícil. Lo que más le gusta hacer es construcción y pintura, y ya consiguió trabajo en esas áreas.

Reflexionando acerca de su proceso en la cárcel,  resaltó: “Si yo me quedo en el encierro, voy a salir y voy a seguir en el encierro. Vos tenes que acostumbrarte a estar afuera, a la libertad, a trabajar. A mí me gusta trabajar. Si vos no le ganas al sistema, no vas a salir nunca de ese lugar”. En este sentido, y con una sonrisa de satisfacción concluyó: “Yo le gano al sistema, el sistema no me gana a mí”. 

*Por Damián Borgiani

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