“Mi trabajo siempre me llevó a pelearla”

La secretaria regional de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), Silvia Villafañe, nos contó que la organización se reúne desde 1994 y que su objetivo es la protección y la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales. Tienen presencia en toda América Latina. En Villa María, hace aproximadamente 7 años que tienen fuerte incidencia. Hace tres años que cuentan con personería jurídica.

En cuanto al rol de AMMAR, Villafañe expresó: “Nosotras intentamos separar lo que es el trabajo sexual de lo que es la trata de personas. Somos las que decidimos qué hacemos con nuestro cuerpo”. Además, destacó que el abolicionismo promueve la idea de que trata de personas y trabajo sexual resultan lo mismo, pero aclaró que no es así; “no estamos sometidas, nadie nos obliga de ninguna forma a ejercer este trabajo, lo hacemos porque queremos”, indicó.

Mientras charlábamos, Silvia nos contó que un paso muy grande que dio Villa María para intentar acabar con la estigmatización que carga este trabajo fue que los distintos medios de comunicación, sobre todo los diarios, comenzaron a utilizar el término “trabajadoras sexuales”, dejando de lado el de “prostitutas”, implementado durante mucho tiempo. “El impacto visual es otro, prostituta es un término abolicionista, genera estigmas. Diciendo prostitución, directamente no se considera un trabajo más”, señaló.

Entre mates, nos comenta sobre la frase “puta y feminista” que llevan en sus remeras. “Nosotras empoderamos la palabra puta, nos la apropiamos. Antes se intentaba ofendernos, lastimarnos con esta palabra”. Explicó que empoderarse del término también apunta a acabar con la estigmatización. En cuanto a “feministas” contó que es por las premisas que guían su lucha:  combatir la violencia de género, igualdad de oportunidades para las mujeres, aborto legal y en el sistema de salud público, educación sexual integral en las escuelas, defensa de la diversidad de identidades de género.

La charla sigue, y juntxs comentamos sobre algunos “mitos” o prejuicios que persisten en la sociedad en relación con el trabajo sexual.

Silvia expresó: “Muchos piensan que nosotros sólo hacemos esto, que no tenemos vida propia, que no tenemos hijos o que tenemos una vida de lujo”, y agregó que es necesario tener en cuenta que existen muchas situaciones de vida particulares que atraviesan a cada persona. En este sentido valoró: “tus hijos no se avergüenzan porque nunca escondes lo que sos, lo que es tu trabajo”.

También existe otro prejuicio y es el que vincula directamente al trabajo sexual con las enfermedades sexuales. Villafañe señaló que se tiene conciencia de la responsabilidad con la que cargan y que actualmente la salud pública les brinda las herramientas para controles y análisis necesarios.

Otra cuestión que Silvia destacó es que también existen hombres que ejercen el trabajo sexual, ellos también están comprendidos en la Asociación.

Por otra parte, comentó que hace 24 años elige este trabajo y que notó muchos cambios desde que inició. “Tenemos más visibilidad, AMMAR nos llevó adelante. Nosotras queremos una obra social, por ejemplo. No estamos pidiendo nada gratuito, pagaríamos el monotributo que corresponde”, manifestó. Además, contó que desde la Asociación están organizando y realizando acciones hacia el ministerio de trabajo para legitimar su profesión y tener las mismas posibilidades que cualquier trabajador tiene. “Queremos acceder a una obra social, el día de mañana poder jubilarnos, tener una mutual y que nuestros hijos también puedan tenerla. El Estado tendría que ponerse de nuestra parte”, valoró.

Una de las causas fundantes de AMMAR fue el asedio y la violencia por parte de la policía. Silvia contó que hace años atrás la policía en Villa María las llevaba presas. Nos comenta que actualmente nuestra ciudad es un lugar tranquilo para ejercer este trabajo, pero resalta que costó mucho llegar a esto. Hace seis años se llevaron a 18 mujeres detenidas sólo por estar en una esquina intentando trabajar. “Nos decían que era por prostitución y escándalos en la vía pública, les pregunté qué era el escándalo para ellos y dijeron que eran, por ejemplo, los bocinazos. Yo me paré y les expliqué todo, mi trabajo siempre me llevó a pelearla”, concluyó.

 

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